La difusión: organización de servicios bibliotecarios

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Para cualquier biblioteca, la difusión de sus fondos es la culminación de todas las tareas analizadas en los capítulos anteriores. Para ello debe organizar diversos servicios a los lectores que serán más o menos complejos según los recursos disponibles. El objetivo de este capítulo es exponer aquellos servicios básicos que puede ofrecer una biblioteca escolar y dar ideas sobre su vertiente pedagógica.

1. Los servicios de la biblioteca

Los servicios que debe ofrecer la biblioteca han de estar relacionados con los objetivos que pretende conseguir. De todos ellos habría que destacar dos:

Atendiendo a estos dos aspectos, la biblioteca escolar debe desarrollar los siguientes servicios: Aquellos encaminados a favorecer el acceso a la biblioteca.Servicios encaminados a difundir directamente los contenidos de su colección: Los dirigidos a crear en los lectores hábitos que les permitan aprovechar al máximo los documentos del fondo para su propio provecho, tanto lúdico como formativo. Estos servicios son muy importantes y se relacionan directamente con un adecuado uso pedagógico de la biblioteca escolar, por lo que se les dedica un lugar en otros apartados de este curso:

Los usuarios principales de los servicios de la biblioteca son los que forman la comunidad escolar, fundamentalmente alumnos y profesores. Cuando la biblioteca escolar es el único centro biblotecario de su entorno, puede ser adecuado plantearse la prestación de servicios al resto de la población, en caso de contar con medios adecuados. Para ello, habría que articular previamente algún tipo de convenio con el Ayuntamiento, lo que facilitaría el intercambio de servicios entre las dos instituciones.

2. Acceso a la biblioteca: el horario de apertura

Una condición esencial para que la biblioteca escolar pueda prestar sus servicios es que ofrezca a sus usuarios un amplio horario de apertura. Lo ideal es que sea superior al horario lectivo, pero esto no es posible en la mayoría de los centros escolares por lo que hay que organizar el máximo de servicios en el horario lectivo.Puede distribuirse el horario de la biblioteca de forma fija asignando unas horas a cada curso, o puede articularse un sistema de acceso libre; en cualquier caso se debe asegurar que los usuarios puedan acceder a la biblioteca de forma regular.Mónica Baró y Teresa Mañá1 consideran lo más idóneo para la biblioteca escolar un sistema mixto que combine las dos alternativas, pues esto permite un aprovechamiento óptimo de los recursos.
 

Fuente: Baró, M.; Mañà, T.. Formarse para informarse. Madrid: Celeste / MEC, 1996.


3. Lectura y consulta en la biblioteca

La consulta es la utilización de la colección en el espacio de la propia biblioteca. Para el desarrollo de la lectura de una manera positiva se han de cumplir ciertas condiciones que motiven a los alumnos:

- La división espacial:
  1. Zona de trabajos en común, donde se posibilite un cierto movimiento y nivel de ruido.
  2. Zona de lectura o estudio, donde individualmente se puedan concentrar los alumnos que lo necesiten.
- La división temporal:
  1. Horario de estudio y lectura individual.
  2. Horario de actividades (trabajos en grupo y animación).

La tradicional falta de espacio de las bibliotecas escolares hace que sea más factible la división temporal que la espacial.

3.1. La sala de consulta y de lectura 

La mayoría de las bibliotecas escolares suelen contar con un único espacio que es al mismo tiempo sala de consulta y lectura, lugar en el que el profesor bibliotecario realiza las funciones técnicas, zona de depósito de libros, etc. La lectura libre en la biblioteca implica una acción voluntaria por parte de los alumnos, por lo que se debe garantizar que las condiciones para el desarrollo de esta actividad sean las idóneas exigiendo a los lectores el respeto a las instalaciones y a los demás usuarios.Para los lectores de Educación Infantil y Primer Ciclo de Enseñanza Primaria es fundamental la existencia en la biblioteca de un rincón específico de lectura. En este entorno los alumnos podrán ir adquiriendo una serie de estrategias básicas relacionadas con la lectura. Para ello necesitarán la ayuda del maestro-bibliotecario que deberá escoger, presentar y dinamizar los materiales adecuados. Los alumnos más pequeños deben aprender también a guardar todas las normas de la biblioteca. Además de informarles adecuadamente habrá que disponer en la biblioteca de carteles atractivos que les recuerden el mantenimiento de silencio, el orden, etc..

3.2. Visionado de vídeos y audiovisuales o audición de documentos sonoros

Al ser la biblioteca un centro de recursos el acceso no se debe limitar a sus fondos bibliográficos: hay que proporcionar sistemas de consulta de otros materiales en diferentes soportes.Si el centro dispone de zonas propias para la reproducción específica de materiales sonoros, audiovisuales, informáticos, etc., el acceso a estos fondos se realizará en esos espacios teniendo en cuenta que, en última instancia, la gestión de esos materiales debe estar centralizada en la biblioteca.Cuando el visionado o audición de fondos se tenga que realizar en el propio espacio de la biblioteca, hay que buscar el modo de evitar en lo posible la alteración de otros servicios. Esto se puede lograr determinando unos horarios fijos de proyección de vídeos o audición de música.El acceso a los documentos en soporte audiovisual se puede programar de la siguiente forma:

3.3. Consulta de documentos en soportes informáticos

Aunque no todos los centros pueden hacerlo, es aconsejable el acceso directo de los alumnos a los ordenadores. Para ello es preciso que los alumnos cuenten con un mínimo de preparación. Algunas ideas prácticas son las siguientes:

4. El servicio de información

Difusión de la Información El principio básico del aprendizaje activo es la búsqueda y elaboración de la información. Esta información ha de ser completa y comprensible para permitir que se extraigan unos conceptos claros.Así, proporcionar el acceso a la información es hoy en día, junto con la promoción de la lectura, una finalidad básica de la biblioteca escolar. El acceso a la información que proporciona la biblioteca se canaliza a través del servicio de información.

4.1. El bibliotecario informador

Informar a los usuarios es una de las funciones esenciales del profesor bibliotecario. Para ser un buen informador el bibliotecario escolar debe cumplir dos requisitos básicos: poseer una base sólida de conocimientos documentales - los cuales le permiten manejar los documentos y fuentes de información, tanto de su propia biblioteca como los de otros centros de documentación- ; y contar con los conocimientos pedagógicos que le permitan difundir esta información de una manera clara y sencilla. Se ha de informar de forma ágil y eficaz y esta labor debe ser prioritaria con respecto a las demás tareas de la biblioteca: un alumno que requiera una información no debe esperar a que se termine de catalogar un libro.

4.2. Tipos de información que se ofrecen desde la biblioteca de centro Información sobre la propia biblioteca

Los usuarios deben tener información puntual de todos los servicios y actividades que va a desarrollar la biblioteca. Para ello el bibliotecario puede poner en marcha distintas estrategias. Se trata de proporcionar a los usuarios una información breve y clara sobre la biblioteca, el contenido de sus fondos, su organización, sus servicios y las actividades que realiza. Se pueden organizar exposiciones de los fondos, elaborar planos, guías de lectura, boletines de novedades, etc..

Información bibliográfica

Otras de la labores del bibliotecario o la bibliotecaria es conseguir una amplia difusión de los fondos de la biblioteca con el fin de que los usuarios sepan que pueden consultarlos. Así, el responsable de la biblioteca deberá facilitar el acceso a los catálogos, ya sean manuales o automatizados y formar a los alumnos en su utilización, orientar a los alumnos en sus lecturas y dar informaciones precisas que les ayuden a encontrar un libro o a utilizar los instrumentos de búsqueda.

Información de referencia

El servicio de referencia en la biblioteca escolarEl bibliotecario escolar deberá responder a preguntas concretas de los alumnos sobre el tipo de obra de referencia que puede dar solución a sus necesidades. Así, por ejemplo, si un alumno necesita información sobre el clima de un lugar en una época concreta se le puede aconsejar que recurra a distintas obras de referencia: un diccionario enciclopédico, un atlas geográfico, etc.

Información general

La biblioteca debe ser el centro al cual se acude para buscar todo tipo de informaciones con los intereses de sus usuarios. Para ofrecer un servicio de información general, se deberán seguir los siguientes pasos:

Para dar este servicio a los alumnos de los primeros ciclos de Educación Primaria se pueden habilitar grandes cartelones con la información especifica para ellos: la hora del cuento; actividades de ocio apropiadas para el fin de semana como cine, teatro, etc.; información sobre bibliotecas públicas, museos, etc..

Información para la investigación 

A la vez que el bibliotecario realiza una tarea de información bibliográfica o de referencia, debe ir iniciando a los alumnos en las técnicas de investigación, a través de explicaciones sobre la utilización de las fuentes más apropiadas y la actividad investigadora.

Difusión selectiva de la información

 Este servicio sólo pueden ofrecerlo aquellas bibliotecas que tengan suficientes recursos materiales y humanos para realizarlo. Se trata de enviar a ciertos usuarios información periódica sobre los nuevos fondos que ha recibido la biblioteca, teniendo en cuenta sus necesidades y preferencias. Para ofrecer este servicio es necesario definir previamente las necesidades de información de los destinatarios. Este servicio se suele prestar en bibliotecas automatizadas, pues la informática simplifica el proceso, pero el sistema de gestión debe estar preparado para gestionar la difusión selectiva.Los pasos para su creación son los siguientes:

La información destinada a los más pequeños 

La información para los alumnos de los primeros niveles de enseñanza ha de reunir los mismos requisitos que para el resto de los usuarios, pero teniendo en cuenta las edades de los destinatarios. Muchos de los alumnos más pequeños no saben leer por lo que toda la información destinada a ellos ha de apoyarse en códigos visuales.El niño ve en el bibliotecario a un sabio que conoce el mundo mágico de los libros. Por eso es importante que éste no se le defraude: debe estar dispuesto siempre a responder a sus preguntas y tener muy claro el material del que se dispone para ellos. Son importantes los carteles con los anuncios de los últimos libros recibidos, pero, en el caso de los pequeños, no hay que limitarse a escribir la reseña: se incluirá una fotocopia de la portada, a ser posible a todo color. El mismo procedimiento ha de seguirse con las guías de lectura: además de la reseña, se incluirá una fotografía de la portada de los libros para que los niños y las niñas puedan buscarlos en su estante correspondiente (los catálogos informativos de las editoriales nos pueden servir para confeccionar estos carteles).

5. El préstamo de fondos

Es el servicio mediante el cual la biblioteca difunde su colección fuera de lo que es su marco físico y temporal habitual. Los usuarios del préstamo son prioritariamente los alumnos y los docentes, si bien, como ya se ha comentado, en casos muy concretos el servicio puede ampliarse a otros colectivos, tanto relacionados con el centro (padres, ex-alumnos, personal no docente, etc.), como ajenos a él. Esta ampliación del servicio se puede asumir ante una grave carencia de bibliotecas en la zona, o bien con el deseo de integrar aún más la escuela en el barrio haciendo de su biblioteca un recinto abierto a todos. Existen tres tipos de préstamo:

5.1. Principios del préstamo Difusión

La finalidad del préstamo es difundir la información contenida en el fondo de la biblioteca y motivar la lectura lúdica, por lo que siempre deben primar los conceptos de apertura frente a los de conservación de la integridad del fondo. Hay que evitar que el miedo a que los documentos se pierdan o deterioren limite su uso y difusión. En otras palabras, toda biblioteca debe contar con que se va a ver privada de cierta cantidad fija de fondos por pérdida o deterioro.

Limitación selectiva

Aun partiendo del principio anterior, existen ciertos fondos que deben estar fuera de las condiciones normales de préstamo por su carácter de frecuente consulta, imposibilidad de reposición, previsión de consulta masiva, características físicas, etc.. Éstos son:

5.2. Organización del préstamo

Independientemente del tipo de préstamo que se realice, es importante llevar un control adecuado de los fondos prestados desde la biblioteca. El préstamo se puede gestionar de forma manual o de forma automatizada. En ambas el control se basa en:

Estas operaciones se pueden hacer de forma manual, con varias modalidades, pero prácticamente todas las aplicaciones informáticas para la gestión automatizada de bibliotecas incluyen un módulo de préstamo, que permite realizar las operaciones del mismo de un modo rápido y sencillo. Para ello utilizan la base de datos del catálogo, que contiene los datos de los documentos y además permiten crear otra con los datos de los lectores. Los documentos y los carnés de lector se equipan con códigos de barras. En los libros este código se pega en el ángulo superior derecho de la portada, para facilitar su lectura.


Mediante un lápiz óptico se leen ambos códigos y se obtiene información sobre el lector (cuántos libros tiene prestados, si tiene alguna penalización por retraso o pérdida, etc.) y sobre el documento (si se puede prestar o no, si está reservado, etc.). Se crea un registro que relaciona al lector con los documentos que se lleva y que permanece archivado en la memoria del ordenador hasta la devolución de los documentos. Las ventajas de la gestión automatizada del préstamo son evidentes:

La única salvedad respecto a este procedimiento consiste en recordar que estos sistemas no proporcionan al lector ningún elemento material que le indique la fecha límite de devolución. Aunque el lector sepa en teoría la duración máxima de un préstamo, resulta conveniente incorporar al ejemplar que se presta un recordatorio en el que se escriba la fecha de devolución.


5.3 Normas para el préstamo

Todas las bibliotecas establecen un conjunto de normas para el préstamo de sus fondos, que se suelen denominar política de préstamo y que regulan diversos aspectos. La biblioteca escolar debe definir una política de préstamo que responda a las características y necesidades de sus lectores, con el objetivo de ofrecerles un buen servicio. Para ello habrá que tomar decisiones sobre:

6. Evaluación de los servicios

La utilidad de la evaluación radica en que permite conocer el grado de cumplimiento de los objetivos marcados y reorientar los servicios prestados, si fuera necesario. Se pueden utilizar diversos instrumentos para realizar dicha evaluación: