¿Por qué y para qué contar?
La creencia en lo maravilloso y en lo fantástico
es imprescindible para el desarrollo global de la personalidad
del niño. Poder manipular la realidad le permite construirse
a sí mismo, a la vez que diferencia lo mágico de
lo real. El desarrollo de la imaginación y la capacidad
de fabulación permitirá al niño internarse
en un mundo mágico y maravilloso.
El cuento es uno de los instrumentos con los que
se cuenta para ayudar a construir esas estructuras sólidas
en el desarrollo de la fantasía y de la imaginación.
El contacto con la herencia cultural, en este caso
la literatura y el cuento en particular, le aporta mucha información
y una visión amplia del mundo, elementos que rebasan su
vida cotidiana y le ayudan a construir, de manera consciente unas
veces e inconsciente otras, su universo externo e interno. A través
del cuento el niño tiene contacto con la realidad reteniendo
de ella cosas que le permiten divertirse, que excitan su curiosidad:
sin proponérselo, aprende. Existen posturas críticas
frente a los cuentos maravillosos que argumentan que:
- Estimular la fantasía supone una ruptura
con la realidad.
- Algunos personajes y situaciones de los cuentos
generan angustia y temor en los niños.
- No enseñan las condiciones políticas
y sociales de la sociedad moderna pues reflejan situaciones
políticas, sociales e históricas ya superadas.
¿Para qué se cuentan los cuentos?
En primer lugar para divertir y para entrar en comunicación
con el niño . No se puede olvidar que el cuento, además
de transmisor de creencias y de una serie de valores que afectan
a distintas esferas, ha de tener la finalidad de divertir e interesar,
sin la cual todo lo demás quedará en entredicho.
Esas esferas a las que se dirige el cuento se pueden
agrupar en tres grandes bloques:
a) La dimensión psicológica
b) La dimensión histórica
c) La dimensión lingüística
a) La dimensión psicológica
El niño no busca conscientemente elementos de conocimiento
externo o interno, no es consciente del futuro, vive en el presente.
En este sentido la narración de historias le ayudará
a comprender lo que está sucediendo en su inconsciente y
a superar problemas psicológicos del crecimiento (frustraciones,
rivalidades fraternas, dependencias.). Es indudable que esta comprensión
ie ayudará a luchar para conseguir superar problemas y situaciones
difíciles.
El cuento se dirige simultáneamente a todos
los niveles de su personalidad; hace referencia a los problemas
humanos fundamentales, desarrollando su personalidad en formación.
A través de los cuentos se presentan los conflictos
infantiles con la seriedad y el respeto que éstos merecen.
Los cuentos aportan estímulos para que el niño desarrolle
confianza en sí mismo y en sus posibilidades. De ahí
que los cuentos acaben con un final feliz en el que quedan superadas
las pruebas y se consigue el fin perseguido.
Frente a un tipo de literatura candorosa y acaramelada,
el cuento muestra la doble cara de la realidad, no todo es bondad,
los conflictos, la injusticia y la lucha dominan los obstáculos
hasta vencerlos. Muestran lo bello, pero no ocultan lo feo, ensalzan
la vida, pero no olvidan y esconden la muerte.
Los cuentos clásicos o las historias actuales
deben presentar conflictos: el niño necesita pistas, sugerencias,
aún en forma simbólica, para reconocer sus problemas,
enfrentarse a ellos y avanzar hacia la madurez. La forma
de presentar nítidamente separados los conceptos opuestos,
la polarización de los personajes y las tramas simples
responden, por una parte, al objetivo de que sean aprehendidas
fácilmente por los niños y a la necesidad que éstos
tienen de que los conceptos aparezcan claramente delimitados .
Para que el cuento ayude a evolucionar al niño, a la vez
que sea un elemento lúdico, es importante esta clara diferenciación,
de lo contrario se creará confusión e inseguridad.
Reconocer que no hay nadie totalmente bueno ni totalmente malo
o llegar a convivir sin excesivo conflicto entre sentimientos
diversos u opuestos, requiere un largo camino en el que son necesarias
muchas paradas. Estas paradas que polarizan los conceptos son
las que ofrecen los cuentos con la finalidad de aportar seguridad.
b) Dimensión histórica
A través del cuento el niño aprende el mundo que
le rodea y a través de los personajes puede conocer una
amplia gama de situaciones, ambientes y soluciones diferentes
a las que surgen en su vida cotidiana.
Un niño que escucha cuentos maravillosos
no tiene por qué ser un defensor monárquico, por
ejemplo. Las estructuras sociales que presentan los cuentos tradicionales
llegan al niño de manera muy diferente a como puede leerlas
el adulto. Para el niño son ropajes y escenografía
que envuelven la situación y el conflicto que le cautiva
e interesa. El cuento no entra en contradicción con la
sociedad moderna, va más allá. Aborda, en cambio,
conceptos tan vigentes como la solidaridad, la justicia, el respeto
o el derecho a que los demás reconozcan el valor que encierra
cada uno. Cierto es que algunos valores a defender
en la sociedad actual pueden en determinado momento entrar en
contradicción con la forma de los cuentos, como el protagonismo
masculino y las características pasivas otorgadas a los
personajes femeninos. Es curioso cómo en sus orígenes
estos cuentos eran matriarcales y en determinado momento histórico
se les aplico un refinamiento y una acomodación a las costumbres
cortesanas dando un giro hacia el patriarcado. Existen en la actualidad
muchos cuentos que pueden compensar esta inclinación, y
que debemos contar para ofrecer una visión más equilibrada
del rol de los sexos. Por su parte, los cuentos ofrecen muchas
posibilidades de intervención al respecto, ya que no se
basan en sus personajes, sino en las funciones de éstos,
y por tanto podemos modificarlos.
En esta línea sería necesario incorporar
en nuestras narraciones problemáticas que vivimos de cerca
,como la discriminación, y en este caso podemos escoger
tanto cuentos tradicionales como actuales. Defender el
cuento maravilloso no supone en absoluto cerrar los ojos a los
valores que debemos transmitir en nuestra sociedad. Habrá
cosas que limar y otras que desechar abiertamente porque presenten
de manera clara e indiscutible valores rechazables o ambiguos.
c) La dimensión lingüística
El cuento o relato oral es palabra animada, libro vivo, muestra
la vida que palpita tras las obras,. A través de la narración
oral el niño puede establecer la relación libro-autor
de un modo vivo, es la recreación del texto en su presencia.
La narración oral coloca al niño
frente a un tipo de mensaje lingüístico diferente
al que expresa el lenguaje coloquial, educando su gusto por la
belleza de la forma. El niño percibe nuevas formas de expresión
y le acerca al mensaje literario que encontrará en la lectura.
La narración oral le ayuda a organizar sus
percepciones y conceptos en esquemas mentales. Al entrar en contacto
con experiencias de orden narrativo. va poniendo las bases para
un acercamiento al libro y le dota de herramientas para adentrarse
de manera autónoma en el mundo de las letras:
- Fija estructuras narrativas que se van haciendo
más complejas.
- Desarrolla sus habilidades de comunicación:
escuchar, leer, escribir, hablar.
La narración oral y la expresión
oral y escrita, íntimamente ligadas a la lectura, estimulan
un proceso de enriquecimiento. Algunos ejemplos son:
- Imágenes sin nexos de unión ni
oraciones.
- Incorporación de fórmulas de
inicio y fin.
- Verbos en pasado.
- Palabras de conexión: entonces, y, pero...
- Tonos de voz ligados a intenciones.
- Ritmos especiales ligados a la acción.
- Descripciones.
- (...)
Por último, la narración oral
aporta al receptor un tipo de experiencias semejantes a las que
aporta la lectura por la estrecha relación existente entre
la palabra hablada y la escrita; en ambos casos se da libertad al
que escucha o lee a construir en su mente los escenarios y personajes.
La narración oral le invita a reconstruir la propia e individual
versión de la historia, a llevar lo que lee o escucha a su
terreno.