La publicidad es un instrumento de persuasión y manipulación, para conseguir usuarios de un producto.

La mayoría de los anuncios de tabaco y alcohol van dirigidos a los jóvenes, ya que si se logra generar el hábito en ellos, probablemente se consiga un consumidor para toda la vida.

Para ello se sirven de ciertas estrategias publicitarias:

  • Presentar información parcial sobre el producto, exagerando sus virtudes y obviando o minimizando sus efectos.
  • Asociar el producto a modelos con determinadas características (elegancia, belleza, fama, poder...) para que la gente los imite y lo utilice.
  • Presentar a personas famosas utilizando o recomendando un producto.
  • Crear la sensación de que el consumo de determinada marca es lo normal.
  • Asociar el producto a ciertas características que el producto por sí no aporta (prestigio, distinción, amistad, éxito...).