Google se autotitula como la búsqueda de imágenes más detallada de toda la red. Sin entrar a valorar si la afirmación tiene un mero carácter publicitario sí que es cierto que se trata de un servicio rápido y bastante efectivo que, en el momento de redactar esta documentación, publicaba que su base de datos recogía 880 millones de imágenes.

Para acceder al servicio basta con seleccionar la sección correspondiente y teclear la palabra sobre la que deseamos encontrar imágenes. Más aún, si habías realizado previamente una búsqueda en la web para localizar páginas sobre un determinado tema, basta con que pulses sobre Imágenes para que al cambiar de servicio se arrastre la consulta y nos ofrezca imágenes referidas al asunto de nuestro interés.
Realiza una búsqueda en la web sobre Escher. (Si lo tuyo no son las mátemáticas es posible que no te suene de nada el nombre de este señor, pero a pesar de ello realiza la consulta)
Tras obtener los resultados pulsa sobre el indicativo de la sección Imágenes y comprueba lo que ocurre (Es muy posible que hayas descubierto que Escher no era un absoluto desconocido, porque casi seguro que has visto en más de una ocasión imágenes que son producto de su trabajo)
Ya has comprobado que, al realizar una búsqueda de imágenes no tenemos posibilidad de especificar la cantidad de resultados que se presentarán en cada página: siempre son veinte, salvo que sea la última página de resultados y el resto sea menor que dicha cantidad.
Al realizar una búsqueda de imágenes utilizando la palabra clase los resultados se muestran en forma de pequeños iconos bajo los que se nos ofrece una información que incluye:

Una de las funcionalidades que ha incorporado el buscador de imágenes de Google más recientemente es la posibilidad de filtrar los resultados de acuerdo al tamaño de las imágenes encontradas:
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Al aplicar el filtro para que sólo nos muestre las imágenes grandes conseguimos una sensible reducción en la cantidad de resultados, mostrándose sólo aquellas imágenes que se ajustan a la limitación establecida.

Una vez que encontramos una imagen que se ajusta a lo que buscábamos su icono funciona como enlace a una página dividida en dos zonas:

Pulsando sobre la miniatura, o sobre el enlace denominado "Ver la imagen en tamaño completo", accederemos a una visualización individualizada de la imagen en tamaño real.
Si optamos por pulsar marcar la casilla "Quite el Marco" o pulsar el enlace a la página de origen obtendremos también el mismo resultado: cargar en la ventana del navegador la página que contiene la imagen.
Que Google disponga de la miniatura de una imagen y nos la ofrezca como posible resultado de una búsqueda no es garantía de que dicha imagen siga estando disponible en su ubicación original.
Lo podemos comprobar porque al pulsar en la página de resultados observamos que el marco inferior presenta un mensaje de error. En la imagen de error el proveedor de servicio tiene una página detallada para informar del hecho, pero en la mayoría de las ocasiones el mensaje es mucho menos específico y, dependiendo del servidor, puede limitarse simplemente a poner error 404 que es el código que se envía cuando no se localiza una página.
En estos casos, aunque pulsemos sobre la miniatura no conseguiremos acceder a la imagen en tamaño completo, ya que para hacerlo Google necesita extraerla de su localización original que no está disponible.
Habrás comprobado que, bajo los datos de cada imagen en miniatura, Google nos avisa de que la imagen puede tener coyright. Esto es algo que hay que tener en cuenta porque, el hecho de poder acceder libremente a las imágenes y poder descargarlas a nuestro ordenador no supone que se puedan utilizar libremente.
Por nuestro desempeño profesional la utilización de las imágenes no suele tener un fin lucrativo. Habitualmente la principal restricción del copyright de las imágenes reside en la utilización de las mismas para la creación de productos comercializables. Sin embargo, en los casos en los que sea factible la localización de los autores es conveniente solicitar su permiso para la utilización de las imágenes, indicándoles que el uso que se va a hacer es educativo y describiendo, en la medida de lo posible, el producto en el que se integrarán. Habitualmente la mayoría de los autores suelen conceder este permiso, por lo que no deja de ser recomendable conservar copia de la petición de autorización y la respuesta afirmativa si se produce.
Por descontado en los casos en los que las imágenes pertenezcan a un banco de imágenes o una colección las restricciones de uso están claramente especificadas por la licencia, siendo fácil comprobar si el uso que pretendemos darles a las imágenes entra dentro de lo permitido por la misma.
¿Qué puede ocurrir si nuestros alumnos realizan una búsqueda de imágenes en Google? ¿Pueden encontrar contenidos inadecuados? Está claro que éstas pueden ser cuestiones que pueden preocuparnos cuando nos planteamos el uso de este recurso en el aula.
Para contestar a estas preguntas puede que lo más correcto sea reproducir textualmente la advertencia que se recoge en la propia ayuda de Google para la búsqueda de imágenes.