Lo habitual cuando visitamos páginas web que nos resultan interesantes es que incorporemos su dirección a nuestra colección de marcadores para poder visitarlas con posterioridad en el futuro.
Sin embargo hay ocasiones en las que nos interesa garantizar la disponibilidad de un determinado contenido. El objetivo en estos casos puede ser poder consultarlo sin estar conectados a la red o bien utilizarlo como base para incorporarlo a otro documento, o realizar modificaciones o adaptaciones a partir del mismo. El tipo de documento por el que podemos esta interesados puede ser:
Antes de abordar los procedimientos para realizar cada una de estas tareas es importante recordar que el hecho de que un documento esté disponible en Internet y podamos almacenarlo en nuestro disco no quiere decir que podamos disponer libremente del mismo y distribuirlo a nuestro antojo. Una norma básica sería citar la fuente de las que procede y, en caso de que se disponga de una dirección de correo electrónico, solicitar a los autores del mismo la autorización para reproducir dicho documento. Estas normas que serían de obligado cumplimiento en caso de pretender publicar un documento que incluya fragmentos de otros podría aplicarse de forma más laxa cuando se trata de generar documentos para uso en el aula, aunque parece muy adecuado fomentar el reconocimiento de la autoría incorporándolo como norma de trabajo al elaborar documentos para los alumnos.
En algunos casos encontraremos documentos o sitios web que cuentan con un documento en el que se indican claramente los términos que regulan los derechos de copia (copyright). Últimamente han surgido, al amparo de la filosofía de código abierto, sitios cuyos contenidos se encuentran regidos por un tipo de licencia al que podríamos englobar dentro del denominado copyleft, que podríamos resumir como la autorización expresa para reproducir, difundir, e incluso modificar un determinado documento siempre que se indique claramente la procedencia del mismo.
Internet Explorer dispone de una barra de herramientas de imagen
que se activa automáticamente cuando situamos el ratón sobre
una imagen cuyo tamaño sea mayor de 130 x 130 píxeles.
Si queremos utillizar esta barra la secuencia sería: pulsar sobre
el icono
Elegir la carpeta en la que se guardará la imagen
Escribir un nombre para la imagen que se guardará si no nos sirve el
que se presenta como original
Pulsar el botón
A algunos usuarios no les gusta la aparición automática de
la barra de imágen y optan por deshabilitarla desde el menú
Herramientas
Opciones de internet
pestaña Opciones avanzadas
sección Multimedia
Habilitar la barra de herramientas de imagen
Bien porque has deshabilitado la barra de imágenes o porque la imagen que deseas guardar es menor que el tamaño que la hace aparecer hay otro procedimiento para guardar una imagen:
Cuando guardamos una página organizada con marcos Internet Explorer almacena la estructura de marcos y todas las páginas que se muestran en ella con sus respectivos componentes. Si solo nos interesa guardar la página que se está mostrando en una zona de la pantalla habrá que pulsar con el botón derecho en cualquier parte de esa zona y seleccionar en el menú contextual Abrir marco en una ventana nueva para proceder posteriormente a guardar la página.
La flecha que se utiliza para enlazar las opciones de menú es una
imagen.
Guárdala en tu disco duro y localízala posteriormente.
Visita una página de tu elección y guárdala de cada una de las cuatro maneras posibles. Ábrelas con Internet Explorer y comprueba las diferencias que se aprecian a la hora de visualizarlas. Si dispones de otro navegador abre con el mismo el archivo que resulta al salvar como Archivo único y comprueba si se ve igual que en Internet Explorer.
La ventana que estás viendo está formada por una estructura
de marcos.Comprueba lo que ocurre si la guardas desde el menú Archivo
Guardar como. A continuación utiliza la opción necesaria
para guardar el marco principal con el contenido que estás leyendo
y comprueba el resultado.