Lo habitual cuando visitamos páginas web que nos resultan interesantes es que incorporemos su dirección a nuestra colección de marcadores para poder visitarlas con posterioridad en el futuro.
Sin embargo hay ocasiones en las que nos interesa garantizar la disponibilidad de un determinado contenido. El objetivo en estos casos puede ser poder consultarlo sin estar conectados a la red o bien utilizarlo como base para incorporarlo a otro documento, o realizar modificaciones o adaptaciones a partir del mismo. El tipo de documento por el que podemos esta interesados puede ser:
Antes de abordar los procedimientos para realizar cada una de estas tareas es importante recordar que el hecho de que un documento esté disponible en Internet y podamos almacenarlo en nuestro disco no quiere decir que podamos disponer libremente del mismo y distribuirlo a nuestro antojo. Una norma básica sería citar la fuente de las que procede y, en caso de que se disponga de una dirección de correo electrónico, solicitar a los autores del mismo la autorización para reproducir dicho documento. Estas normas que serían de obligado cumplimiento en caso de pretender publicar un documento que incluya fragmentos de otros podría aplicarse de forma más laxa cuando se trata de generar documentos para uso en el aula, aunque parece muy adecuado fomentar el reconocimiento de la autoría incorporándolo como norma de trabajo al elaborar documentos para los alumnos.
En algunos casos encontraremos documentos o sitios web que cuentan con un documento en el que se indican claramente los términos que regulan los derechos de copia (copyright). Últimamente han surgido, al amparo de la filosofía de código abierto, sitios cuyos contenidos se encuentran regidos por un tipo de licencia al que podríamos englobar dentro del denominado copyleft, que podríamos resumir como la autorización expresa para reproducir, difundir, e incluso modificar un determinado documento siempre que se indique claramente la procedencia del mismo.
Cuando vemos una página organizada con marcos no conseguiremos guardarla
utilizando Archivo
Guardar página actual como. Habrá que situarse sobre
el marco que deseamos guardar, pulsar el botón secundario y seleccionar
en el menú contextual Este marco
Guardar marco como.
La flecha que se utiliza para enlazar las opciones de menú es una
imagen.
Guárdala en tu disco duro y localízala
Visita una página de tu elección y guárdala de cada una de las tres maneras posibles. Ábrelas con Mozilla y comprueba las diferencias que se aprecian a la hora de visualizarlas.
La ventana que estás viendo está formada por una estructura
de marcos.Comprueba lo que ocurre si intentas guardarla desde el menú
Archivo
Guardar página actual como. A continuación utiliza
la opción necesaria para guardar el marco principal con el contenido
que estás leyendo y comprueba el resultado.