Vivacidad: Se trata de rapidez, agilidad y por tanto su enemigo es la monotonía y la reiteración. Los recursos para conseguir un lenguaje vivaz son alternar frases largas y cortas; cambiar la forma, el orden y los elementos de las frases; evitar los gerundios y los adjetivos; emplear preferentemente la voz activa y las formas afirmativas; introducir citas, imágenes, etc. Plasticidad y colorido: Supone hacer las cosas "visibles" para el lector. En palabras de A. Carpienter: "Si tú logras, con pocas palabras, que yo tenga la sensación de color, el tamaño, el aspecto del objeto, habrás cumplido la máxima tarea que incumbe a todo escritor verdadero. Muéstrame el objeto, haz que con tus palabras yo pueda palparlo". |