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Un diario cualquiera cuesta bastante más de lo que el lector paga en el quiosco. El presupuesto dedicado a sufragar los gastos de personal, materias primas, maquinaria y proceso de fabricación, instalaciones y comercialización es enorme. El precio del quiosco incluye los porcentajes de los beneficios de distribuidores y vendedores, pero no el del fabricante ni tan sólo los ingresos suficientes para cubrir los costos de producción. Sin los ingresos por publicidad, la prensa no podría llegar a la venta con precios asequibles a la mayoría de los ciudadanos. Sin este precio asequible, la prensa no cumpliría su función de servicio público, no alcanzaría los niveles de venta y difusión que la justifican.

Por tanto para equilibrar y obtener beneficio hay que hallar ingresos complementarios como la publicidad. Sólo los grandes diarios y revistas alcanzan grandes ingresos por publicidad, los que requiere su propia envergadura presupuestaria y los que les permite hacer rentables su gran difusión e influencia social.

Más que en otras actividades empresariales convencionales, en el ramo de la prensa se considera normal y obligado disponer de una sólida capacidad de inversión y de resistencia en los primeros meses o años, según los niveles, antes de alcanzar las cotas deseadas de difusión y de publicidad. Una publicación que salga al mercado con una capacidad inversora inferior a lo necesario con estas características es, como cualquier empresa en otro ramo, una iniciativa que está condenada al fracaso.

El voluntarismo cívico, que en muchas ocasiones inspira la creación de diarios sin contar con los fondos iniciales necesarios, no es suficiente para afrontar esta ley inexorable.

La teoría dice que el máximo de publicidad que debe de contener el periódico no debe superar el 30% del espacio global. Sin embargo, quienes trabajan en esto saben que hay días en los que un diario puede llevar hasta un 50% de publicidad. Esto suele ocurrir en los meses de octubre, noviembre y diciembre, cuando la cantidad de publicidad que llega hasta un diario es enorme.

Fuente: Construyendo un periódico (El Aula de El Mundo)