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Los formatos de párrafo
De la misma manera que un carácter puede tener un tamaño y un estilo propios, un párrafo también tiene su ‘personalidad’: podría tener una sangría (o sangrado) especial en la primera línea, una alineación con respecto a los márgenes, un espaciado entre sus líneas, etcétera.
En el primer caso hablaríamos de los formatos de fuente o formatos de carácter, ya que afectan sólo a los caracteres seleccionados; y en el segundo caso, dado que compromete a todos los caracteres de un párrafo (o de varios seleccionados) nos referimos a los formatos de párrafo.
Writer dispone del cuadro de diálogo donde se recogen las distintas opciones de configuración de los párrafos. Puedes llegar a él desde el comando Párrafo... en el menú Formato o, de manera más rápida, desde el menú contextual que aparece si haces clic con el botón derecho del ratón en cualquier parte del área de trabajo.
Los párrafos no precisan que los selecciones enteros para aplicarles o modificar alguna de sus características. Como norma, un párrafo está seleccionado siempre que haya algún carácter de dicho párrafo seleccionado
o, simplemente, que el punto de inserción aparezca situado en dicho párrafo.

¿Y por qué es importante saber seleccionar los párrafos? Pues porque los atributos pertenecen sólo al párrafo donde se aplican, así que para llevar a cabo alguna acción sobre cualquiera de ellos, lo primero siempre será seleccionarlo y luego actuar. Esta filosofía del programa nos permitirá aplicar efectos distintos a cada párrafo, si fuera preciso. No obstante, has de saber que cada vez que pulsas Intro para comenzar un nuevo párrafo, si no dices lo contrario, el nuevo heredará todos los atributos del anterior.
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