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El Documental Informativo

Los géneros informativos (desde la noticia hasta el documental creativo) parten de un planteamiento diferenciador respecto al cine de ficción: su intención última es exponer un hecho, más que contar una historia. Sin embargo, la propia lógica de lo audiovisual ha permitido que se establezcan sinergias entre ambas formas de narración. Un hecho que puede ser muy impactante en la realidad, como es la explosión de un misil en el desierto, puede ser absolutamente intrascendente visto en imágenes (por ejemplo, un gran plano general de 2 segundos de la explosión). La televisión informativa debe recurrir a recursos cinematográficos para hacer visualmente más interesantes esos acontecimientos (en el caso de la explosión, podría optarse por un ralentizado, dilatando el tiempo para intensificar el elemento dramático, o por una repetición de planos, etc...).

Es muy habitual en televisión informativa recurrir a las estructuras narrativas de la ficción. De este modo, al configurarse como relatos, es más fácil incorporar recursos dramáticos de enganche, tales como la presencia de personajes (protagonistas, antagonistas, etc...), inclusión del conflicto dramático, potenciación del clímax de acción, etc... Con todos estos elementos se configuran discursos basados, por tanto, en la combinación de la información y el espectáculo. El informador debe ser el que suministre ambos elementos en dosis correctas, de tal modo que lo espectacular no termine por tergiversar o banalizar lo informativo. Hoy por hoy, las exigencias de mantener los niveles de audiencia de las grandes cadenas está obligando a los informadores a ser cada vez más originales en sus planteamientos.

Un documental tiene que conseguir que el espectador se enganche y se interese por el tema, el cual por sí solo, no siempre va a tener interés. Por ello, tiene que tener asociaciones visuales originales y un buen montaje para ser atractivo.

Gran parte del interés de un reportaje o documental está en la especial disposición y combinación de los planos en el montaje. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en el ámbito ficcional, en los géneros informativos no se parte de guiones cerrados. El guión en estos casos no es más que una guía de intenciones, una especie de demarcación de cuáles van a ser y en qué orden aparecerán los acontecimientos que se quieren reflejar en el reportaje (noticia, documental...). Pero, naturalmente, este planteamiento inicial puede verse modificado por el propio devenir de los hechos durante la grabación, y entonces el guión sufre las alteraciones lógicas. Por último, en la fase de montaje, se va conformando el discurso final, intentando adecuar cada momento en que se cuentan las cosas con la capacidad de lectura que el espectador tendrá en dichos momentos, según sus procesos lógicos de comprensión.