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La producción y la importancia
de las películas decae y el cine italiano pierde su relevancia
y la proyección internacional. Ya desaparecidos Rossellini,
Visconti y Pasolini, Federico Fellini
hace obras más minoritarias, aunque sigue creando su universo
particular, como en la memorable Ginger
y Fred (1985), una caricatura grotesca de la explotación
del individuo por los medios de comunicación y consumo. Michelangelo
Antonioni regresa , después de 13 años de inactividad
y de una larga enfermedad, con Más
allá de las nubes (Al di là
delle nuvole, 1995), codirigida con Win
Wenders.
Bernardo Bertolucci se enrola en grandes
producciones que, a pesar de contar con muchos medios, son inferiores
a las películas más personales de su etapa anterior.
Paolo y Vittorio Taviani se superan
a sí mismos en Kaos (1984),
cuatro historias narradas por Pirandello, con brillantes imágenes
de la dureza de la vida y la belleza de la naturaleza sicilianas.
Ettore Scola sigue con sus films sencillos
y hermosos, como Macarroni (1985), La Familia (1987), Splendor
(1989) y ¿Qué hora
es? (1989).
Algunos directores más jóvenes consiguen bastante
resonancia fuera de su país, como Giuseppe
Tornatore, que obtiene un gran éxito de crítica
y público en 1989 con Cinema Paradiso,
o el actor cómico y director Roberto
Benigni que también tiene éxito con la sentimental
fábula La vitta è bella
(1997).
Hay también directores menos previsibles, como Gianni
Amelio que en 1992 dirige una película neorrealista,
Il ladro di bambini, y en 1994 la
excelente L´america; o como
el escritor, actor y director Nanni Moretti
con el agudo e inteligente film de no-ficción Caro
Diario (1994).
El director indio-inglés Michael Radford
dirige en Italia una obra maravillosa, El
cartero y Pablo Neruda (Il postino,
1995), emotiva, muy bonita y llena de buenos sentimientos.
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Capítulo 1: Splendor
Capítulo 5: El cielo protector.
Capítulo 7: El último emperador.
Capítulo 9: Buenos días Babilonia.
Capítulo 11: Cinema Paradiso.
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