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La celebración Rompiendo las olasBailando en la oscuridad

 

 

 

El valle de Abraham

 


Paisaje en la niebla

 

 

Pilvet Karkaavat, 1996

 

 

La promesaRosettaCocodrilos en Amsterdam

Kristin Lauransdatten, 1995


Dinamarca

En contra de un cine dominante, de ficción, tendencioso y engañoso, surge en el país de Carl Theodor Dreyer, un nuevo movimiento cinematográfico, el colectivo Dogma 95, que se da a conocer con la proclama de un manifiesto de 10 puntos.
En defensa de la realidad, de la verdad y de los sentimientos auténticos, proponen localizaciones y acciones reales, no simuladas ni buscadas, sonido diegético proveniente del lugar y de los personajes, cámara en mano, no trastocar el color ni la iluminación, no trucos fotográficos, no películas de género, no apoyos económicos, etc.

La proclama tiene lugar con La celebración (1998), de Thomas Vinterberg. Pero el máximo representante es Lars Von Triers, que ya se había dado a conocer con El elemento del crimen (1984) y con Europa (1991), una visión terrible del nazismo y las consecuencias de la guerra. Triers dirige películas como Rompiendo las olas (1996), en la que narra con un estilo vertiginoso una maravillosa historia de amor trágica y milagrosa (¿Ordet?); Los idiotas (1998) al estilo dogma95; y en el 2000, el musical Bailando en la oscuridad, basado en otra historia trágica de amor y esperanza.

Otras películas dogma 95 son: Mifune (1999) de Soren Kragh-Jacobsen, El rey está vivo (2000) de Kristian Leuring, Loves (2001) de Jeanc-Marc Bar, y julien donkey boy (1999) de Harmony Korine, una directora independiente de EEUU que se adhiere al movimiento con esta película rara pero original, grabada en vídeo digital y pasada a 35mm. También es autora de Gummo (1997).

 

Portugal

El veterano Manoel Oliveira es uno de los más importantes directores de cine, como lo son Buñuel y Dreyer, con obras como Les soulier de satin (1985), El valle de Abraham (1993), El convento (1995), la autobiográfica Viaje al principio del mundo (1997), La carta (1999) y La princesa de Cleves (2000).



Grecia

Theo Angelopoulos, autor de la fascinante metáfora del poder y la posesión Alejandro Magno (O Megalexandros, 1980), es un director genial, continuador de Bergman y de Fellini. Su cine es una búsqueda moral y espiritual continua : El viaje de los comediantes (O Thiassos, 1975) es una deslumbrante epopeya, una visión de la Historia de la Grecia moderna, con recursos narrativos sorprendentes; Paisaje en la niebla (1988); La eternidad y un día (1989), profundo y ambicioso film en el que se unen los intereses privados con los sociales en una historia particular; La mirada de Ulises (1995) es una reflexión sobre las ruinas de la guerra de los Balcanes y sobre la memoria de la cultura

 

Finlandia

Lauri Torhonen realiza una película crítica, personal y asombrosa con Palava Enkeli (1984), una de las mejores de este país.
Raumi Mollberg logra una película impresionante y bien hecha, de guerra pero antimilitarista, El soldado desconocido (1986).
Aki Kaurismäki dirige La chica de la fábrica de cerillas (1990) al estilo de Bresson; Contraté un asesino a sueldo (1990); La vida de Bohemia (1996) sobre el desempleo en su país; y Juha (1998) al estilo de Amanecer de Murnau.

Bélgica

Jean-Jacques Andrien dirige el drama psicológico-social Grand paisaje d´Alexis Droeven (1981) una película paisajista con estilo contemplativo y lírico.
Jean-Pierre y Luc Dardenne, con La promesa (1996), una película sobre inmigrantes y compromisos éticos; Rosetta (1999), en la que una joven se hace irreflexiva y cruel y su carácter se amarga ante la lucha con extremas condiciones de vida; y El hijo (2002).






Holanda

Istvàn Szabo, Mephisto (1981), una película fascinante sobre la relación del arte y la política.
Annette Apon, Cocodrilos en Ámsterdam (1990), una extraña y divertida comedia.
Marlene Gorris, Antonia (1995), una película subversiva y bella.

 

Suecia

Hans Alfredson realiza una excelente película de suspense al estilo de Hitchcock, Falso como el agua (Falsk som vatten, 1985), sobre la naturaleza de los celos y las desviaciones a las que conducen. La importante actriz Liv Ullman escribe los guiones y dirige sus películas al estilo del maestro Bergman, con la preocupación puesta en mostrar el interior de los personajes a través del gesto, como en Sofía (1992). Bille August dirige algunas películas notable, como la despiadada Pelle, el conquistador (1987) y Las mejores intenciones (1991).



 MonaniebaLe milicien amoureux, 1996. Muratova Madre e hijo

 

 

 


Kronica Wypadkow Milosnych, 1985. WajdaTres colores, rojoEuropa, EuropaEl pianista

 

Underground

 

El robleYol




Post-Unión Soviética

El georgiano Tenghiz Abuladze dirige la controvertida Monanieba (1984).
A partir de 1985, la política reformista y de aperturismo favorece la recuperación de la obra de Tarkovsky, que muere en el exilio en 1986, y permite la vuelta de los autores inhabilitados por el poder anterior y la censura.
Elem Klimov preside en 1985 la Asociación de Cineastas y rueda la magistral de anti-guerra Masacre/Ven y mira (Idi I smotri, 1985), sobre la destrucción y el horror de la guerra. La ruso-ukraniana Kira Muratova dirige una de las películas clave de este período, una obra de construcción compleja, de película dentro de una película, la apocalíptica Asthenischeskii Sindrom (1989), un retrato mordaz del decaimiento moral de la sociedad, en la que la gente vive entre conductas de enérgica agresión y profunda apatía. A pesar del aperturismo, poco le falta a la película para ser prohibida. Muratova continúa su trabajo con actores poco conocidos y usando mucho el montaje, haciendo cine no comercial, sólo para una minoría de adeptos. Nikita Mijalkov realiza la preciosa Ojos negros (Oci ciornie, 1987) y la excelente Quemado por el sol (1994), películas influenciadas por la obra de Antón Chejov.
Vadim Abdrasjitov hace una película fascinante, llena de simbolismo y surrealismo con Parad Planet (1985).
El armenio Serguey Paradonov, autor de Sombras de olvidados antepasados, realiza la insólita y magnífica Legenda Suramskoikreposti (1985).
Vasily Pichul muestra las relaciones sexuales abiertamente en La pequeña Vera (1988)
Aleksandr Sokurov, al modo de Tarkovsky y de Kieslowski, está más interesado en la estética visual que en los temas controvertidos. Así dirige con simplicidad y belleza Madre e hijo (Mat´I Syn, 1997), en la que la naturaleza se muestra con estilo pictórico.
Aleksei Balabanov dirige dos crudos dramas contemporáneos de crímenes y gansteres en Hermano (Brat, 1997) y Hermao II (Brat II, 2000), y la inolvidable historia sobre los primeros años del siglo y del cine De monstruos y Hombres (Pro ourodov I lioudiei, 1998).

Polonia

Andrzej Wajda continúa las líneas argumentales de su período anterior y con sus epopeyas sobre el hombre, siempre de gran calidad y plagadas de premios, como El director de orquesta (1980), o El hombre de hierro (1981).
Kristof Kieslowski hace un cine estético, de gran belleza visual. Sus obras son magistrales dramas psicológicos, sociales y personales sobre la conducta humana, y con los que se plantea la función del arte y del artista, y la responsabilidad, el valor y la sensibilidad del cineasta. Se da a conocer con Amator (1979), y después hace estas películas: Przypadez (1982) se compone de tres relatos sobre un personaje y es una imagen irónica de la situación polaca; No matarás (1987); No amarás (1988); Decálogo (1989), que es una serie de 10 capítulos, de una hora cada uno, para la televisión; La doble vida de Verónica (1991), espiritual y esquiva, se rueda en Francia e inicia la propuesta de que hay que acordar la unión de culturas en los próximos acontecimientos políticos; y en 1993-1994 dirige las tres películas llenas de símbolos Tres colores, la hermosa, triste y nostálgica Azul, la frívola y delirante Blanco, y la oportunista Rojo, en correlación con las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad. En ellas se muestran tragedias de personas con sus conflictos y sus relaciones, pero con la esperanza de reconciliación con ellas mismas y con su entorno.
Agnieszka Holland es colaboradora, ayudante de dirección y autora de guiones en algunas películas de Wajda y de Kieslowsky y de los de sus propias películas, Bittere ente (1985) y Europa, Europa (1990), una polémica confrontación del alma humana con sus arraigadas convicciones dentro de lo absurdo de los sistemas totalitarios.

Roman Polansky, al ganar en Cannes 2002, con la coproducción europea El pianista, expresa que intenta filmar lo más cerca de la realidad y no a la manera de Hollywood que necesita que el espectador no sea libre ni crítico. Con esta obra quiere ser documento de lo smuf, ese abismo contemporáneo de la filmación del dolor y de la profanación de la intimidad.

Capítulos 6 y 7: Azul


Ex-Yugoslavia

El bosnio-herzegovino Emir Kusturica es autor de películas, todas ellas premiadas, en torno a la división de pueblos, los conflictos sociales y la brutalidad de las luchas, tomando partido por ciertos grupos, como en ¿Recuerdas a Dolly Bell? (1981), Papá está en viaje de negocios (1985) y Tiempo de gitanos (1989). Luego hace alguna rareza en EEUU, y vuelve con la farragosa, grotesca y cotrovertida, aunque también artística Underground (1995), una fantasiosa visión histórica. En el mismo estilo está Gato negro, gato blanco (1998).

Rumanía

Lucien Pintilie dirige El roble (1992), una tragicomedia sobre el derrumbamiento de su país.

Turquía

Yilmaz Güney da a conocer al mundo el cine turco con películas de activismo político, como Yol (1982) y El muro (1983).