
Quizá sea la faceta más importante de la edad infantil, para crecer confiados y felices. Saben que los sucesos no siempre son lo que ellos quieren pero se sienten capaces de enfrentarse a ellos:
- el niño es valorado como persona, sus sentimientos y pensamientos son aceptados
-los padres establecen reglas correctas y negociables
-los padres ejercen autoridad sin violencia o humillación.
-el niño se considera valioso porque sus padres lo animan y recompensan más que castigarlo. Interés por progresos escolares y su vida social, dispuestos a abordar culquier problema
-los padres tienen expectativas morales elevadas, que comunican de forma respetuosa y cariñosa
-los padres también tienen su propia autoestima, como modelo ideal
(Resumen de un fragmento de "Cómo contar cuentos", de Rowshan)