Placa base
La placa base tiene más importancia de la que se le suele prestar. En ella se conectan todos los componentes internos del ordenador. De ella dependen también todas las posibilidades de ranuras de expansión internas (PCI o AGP por ejemplo) y con aparatos externos (a través de los distintos tipos de puertos: serie, paralelo, USB, Fireware, etc). Una buena placa base permite una buena interconexión y un buen fluido de información entre todos ellos. De hecho, depende de ella (de la velocidad de bus PCI), la velocidad a la que pueden circular los datos entre los distintos componentes. En principio la elección de la placa base ya viene limitada por el tipo de microprocesador que se vaya a instalar. Pero a partir de ahí, existen toda una serie de fabricantes y opciones que darán más o menos calidad en sus componentes, así como mayor o menor capacidad de conexión y de futura ampliación del equipo.
Muchas placas base traen también la tarjeta de sonido y/o la tarjeta de video integradas. Esto supone un ahorro en el costo final del equipo pero, por contra, estas tarjetas integradas suelen tener menos calidad y menos opciones que las que se conectan a alguna de sus ranuras de expansión (o de sus puertos en el caso de las tarjetas de sonido). Aunque siempre podemos instalar otras con posterioridad (pero antes habría que desinstalar las tarjetas integradas para que no surgiesen conflictos).
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