Disco duro

El disco duro permite almacenar toda la información que pasa por el ordenador. Allí se encuentra instalado el sistema operativo, todos los programas informáticos y todos los archivos que se introducen, manipulan o generan a partir de dichos programas. Allí se encuentra todo. Pero, además, muchos programas lo utilizan para la realización de sus distintos procesos. La grabación de audio, por ejemplo, trabaja directamente sobre el disco duro. En consecuencia en un disco duro se suele valorar:

La capacidad:

Actualmente la capacidad los discos duros se mide en gigabytes (1 Gb= 1000 Mb). Y las demandas de espacio son tan grandes debido a los archivos multimedia (especialmente todo lo que incluye vídeo), que los equipos modernos incorporan discos de 120 o 200 Gb. Para trabajar solamente con sonido (sin imagen) estas capacidades son muy generosas.

 

 

La velocidad:

Los discos duros giran a gran velocidad. Si bien las aplicaciones necesitan acceder a ellos constantemente durante su funcionamiento. Para trabajar con audio es frecuente que en los discos duros se estén realizando labores de lectura y grabación simultáneamente. Por eso, se prefiere a los discos duros con conexión SCSI que a los que tienen conexión IDE. Aunque en la actualidad las distancias entre ambos tipos ya no son tan grandes y a no ser que se necesite trabajar con muchas pistas audio ambas opciones pueden ser válidas.

Por otro lado, cada vez es más frecuente que en un mismo ordenador se monten dos discos duros. Esto, además de incrementar la capacidad, permite una mayor seguridad para realizar el almacenaje de archivos. Así, es frecuente, que uno de los discos duros se reserve exclusivamente para grabar y guardar los archivos de audio (o todos los archivos en general) sin instalar en él ningún sistema operativo ni programa.

Incluso puede ser muy recomendable tener un disco duro externo (con conexión USB o Firewire) para realizar copias de seguridad (algo muy claro en el caso de trabajar con ordenador portátil). Aunque tampoco debemos olvidar la posibilidad de dividir el disco duro en particiones.