Tipos de tarjetas

La tarjeta de sonido es un componente primordial dentro del estudio de sonido. Ella va a ser la encargada de controlar todo lo relacionado con el audio (y el MIDI) que entre o salga del ordenador. El mercado de tarjetas de sonido es amplio y variado, aunque muchas veces parece que queda relegado exclusivamente a la oferta de la marca Creative, pues fueron los pioneros con sus tarjetas Sound Blaster. Su amplio abanico de ofertas intenta cubrir distinto tipo de demandas motivadas por la búsqueda de una buena calidad de sonido, tanto para los juegos de ordenador como para la grabación profesional de audio.

Integradas

Muchos de los ordenadores ya vienen con una tarjeta de sonido integrada en la placa base. Las necesidades multimedia han hecho de ellas un elemento absolutamente necesario y esa ha sido la solución más económica. Estas tarjetas se basan en el Audio Codec '97 (AC'97) desarrollado por Intel (y gran parte de ellas están siendo fabricadas por la empresa de taiwanesa Realtek). Las especificaciones AC'97 garantizan, entre otras que no vamos a enumerar, que la tarjeta de sonido:

  • Será full-duplex (es decir, que podrá reproducir y grabar sonido a la vez).

  • La frecuencia de muestreo llegará hasta los 48khz y con una resolución de 16 bits (ya veremos más adelante la importancia de esto en la grabación).

  • La entrada de micrófono tendrá la opción de poder elevar (boost) la ganancia en 20dB (así puede preamplificar aún más su débil señal).

  • Tendrá una entrada para el audio del CD.

  • Tendrá, al menos, las entradas para micrófono (MIC) y conexiones en línea (LINE-IN) y la salida para altavoces o auriculares (AUX-OUT).

Más allá de esas especificaciones, los fabricantes pueden incluir toda una serie de características extra, tanto en el hardware como en el software, dotándola de más entradas y/o salidas, de efectos de ecualización o recreaciones de espacios. También todas suelen tener sonidos internos que permiten poder reproducir los archivos MIDI.

Estas tarjetas pueden cubrir perfectamente las necesidades básicas de sonido del ordenador para aplicaciones multimedia. Pero tendremos que plantearnos la adquisición de una tarjeta mejor si queremos un mejor sonido, explotar las posibilidades de realismo y localización espacial del sonido (algo muy demandado por los amantes de los videojuegos y los DVDs) o características profesionales para la grabación de audio.

Si decidimos prescindir de la tarjeta de sonido integrada para instalar otra debemos tener en cuenta que, son tarjetas que están directamente conectadas a los circuitos de la placa base y que por tanto no es posible quitarlas. Lo que debería hacerse entonces, antes de instalar la nueva tarjeta, es desactivar la tarjeta integrada (generalmente esto puede hacerse desde la BIOS Setup) para que no surjan conflictos entre ambas.



PCI

En el momento en que decidimos instalar en nuestro equipo una tarjeta, lo más habitual es que se conecte a una ranura PCI y que las conexiones de entrada y salida de la misma se muestren en una de las bahías de la parte trasera del ordenador.

Estas tarjetas no tienen por qué ser caras (de hecho hay un gran mercado que con su demanda favorece los precios bajos), pero la calidad de sonido y otra serie de prestaciones adicionales que pueda ofrecer la tarjeta, pueden hacer que merezca la pena con respecto a las tarjetas integradas. Por ejemplo, algo que puede ser interesante es que tengan un puerto MIDI (lo que nos permitiría poder conectar un teclado controlador MIDI). 

Con sonidos internos

Casi todas las tarjetas dedicadas a aplicaciones multimedia disponen de unos sonidos internos de cierta calidad para que suenen los archivos MIDI. Dentro de estas tarjetas han tenido especial éxito las que trabajan con soundfonts (más adelante abordaremos este tema) por su buena relación calidad-precio. También las hay que tienen un sintetizador interno de calidad pero eso eleva su coste considerablemente. De todos modos el que tenga o no sonidos internos no es algo crucial para una buena tarjeta de sonido. De hecho, muchas de las tarjetas dedicadas a un mercado más profesional de la música no suelen incluirlos. Los archivos MIDI pueden interpretarse a través de sintetizadores o módulos de sonido externos (con una calidad superior a los sonidos de las soundfonts). E incluso hay programas que pueden reproducir soundfonts sin falta de la tarjeta de sonido que pueda gestionarlos.

Con módulo de conexiones

Para poder ofrecer más posibilidades de conexión y que éstas estén fácilmente accesibles, hay tarjetas PCI que incluyen además un módulo de conexiones, que puede colocarse en una de las bahías frontales del ordenador (por donde se sitúan el CR-ROM o el DVD) o ser externo (con lo que puede situarse en cualquier parte del estudio de sonido en función de la longitud del cable).

Multipuerto

Una característica muy importante de las tarjetas de sonido, que pretenden ser utilizadas especialmente para la grabación de audio es que sean multipuerto. Esto no sólo implica la posibilidad de poder conectar distintos dispositivos de sonido sino, además, la de grabar el sonido de todos esos dispositivos al mismo tiempo.

Terratec DMX6 Fire

Audio

También se conectan a ranuras PCI tarjetas de sonido semiprofesionales o profesionales, cuyas prestaciones son mucho más elevadas en cuanto a calidad de grabación y conexiones. No suelen tener sonidos internos y muchas veces tampoco posibilidad de conexiones MIDI. Toda su tecnología y esfuerzo se centra en poder grabar, procesar y mezclar audio con la mayor calidad. Y eso se nota claramente en su coste.

Audiophile 2496

Creamware Pulsar II

USB y Firewire

La necesidad de disponer de tarjeta de sonido de calidad que pueda conectarse a los ordenadores portátiles para poder grabar audio, han hecho que proliferen dispositivos que se conectan a los puertos USB o Firewire. El número de entradas y conexiones disponibles es variable en función del modelo y suelen incluir entre ellas una entrada y una salida MIDI.

Tascam US-122

M-Audio Firewire 410

La elección

La elección de la tarjeta de sonido al igual que cualquier otro componente del estudio de sonido sería relativamente sencilla, si no estuviese de por medio el tema económico. Es entonces cuando hay que priorizar y, sobre todo, plantearnos para qué la vamos a utilizar y función de ello establecer qué necesitamos. Quizás estas cuestiones podrían ayudar:

  • ¿Voy a utilizarla con un ordenador portátil, con uno de sobremesa o con ambos?

  • ¿Necesito que tenga sonidos internos o tengo dispositivos externos que los pueden generar?

  • ¿Quiero grabar audio desde dispositivos externos o no? 

  • ¿Necesito muchos tipos de conexiones?

  • ¿Necesito grabar desde varias entradas simultáneamente?

  • ¿Qué calidad de audio necesito? (La que creo que necesito ¿la necesito realmente?)

Desde luego está claro que no es lo mismo querer darle una utilización profesional (casi de estudio de grabación), que emplearla para aplicaciones multimedia y pequeñas producciones de carácter didáctico. Por eso quizás lo mejor es siempre, si no se tiene ninguna experiencia en el tema, empezar por una tarjeta sencilla y comprobar si es suficiente o no para lo que queremos hacer. Es mejor que nos guíen los hechos y la realidad, que los castillos en el aire de proyectos que nos hagan gastar dinero en equipos, que luego tengan una utilización mínima en cuanto a tiempo de uso y sus posibilidades.