6. Almacenamiento
6.1. Tipos de archivos
Existen distintos tipos de
archivos de sonido. Estos tipos de archivo vendrán determinados por el
diferente tipo de formato de audio digital que posean. Unas diferencias que
están en relación con la tecnología con que han sido generados y con su
distinto nivel de compresión y calidad.
Mención aparte requieren los archivos MIDI (o los archivos de karaoke) que,
como hemos comentado en su momento, no son en realidad archivos de sonido sino
que contienen todos los datos para que se genere ese sonido con los dispositivos
MIDI que sepan interpretarlos. Unos dispositivos que son los que en función de
los sonidos que generen dotaran de mayor o menor calidad de sonido a la
reproducción de esos archivos MIDI
Por otro lado en Windows los distintos tipos de archivo tienen distintas
extensiones (un aspecto de la nomenclatura de archivos heredado del sistema
operativo MS-DOS). Y por extensión de un archivo entendemos los tres caracteres que
siguen al nombre del archivo y que están separados de éste por un punto. Por
ejemplo en un archivo llamado cancionita.mid la extensión del archivo sería
.mid
y nos informa de que se trata de un archivo MIDI.
Si no te aparecen las extensiones de los
archivos simplemente tienes que activar esa opción del siguiente modo: si
abrimos cualquier carpeta iremos a Herramientas>Opciones de carpeta y
dentro de la ventana emergente que nos sale quitaremos la marca de selección a
la casilla Ocultar las extensiones de archivo para tipos de archivo conocidos:

Pero en ocasiones surgen malentendidos porque las extensiones de los archivos
también pueden hacer alusión a las aplicaciones concretas que los generan (por
ejemplo si vemos el archivo curso.doc enseguida lo asociaremos a un
archivo generado con el procesador de textos Word de Microsoft). De hecho los
archivos tienen, además de su extensión, asociado un icono que también los
relaciona con la aplicación informática que los genera o que los abre por
defecto. Es decir, las extensiones y los iconos que identifican los archivos nos
aportan información sobre:
- El programa que los ha generado: cada aplicación informática
puede generar un tipo de archivos exclusivos y propios (independientemente
de que luego surjan aplicaciones que ofrezcan una compatibilidad o la
posibilidad de convertirlos a su propio tipo de archivos)
- El tipo de información que contiene el archivo (.mid, .mp3, .wav) y el
programa que está establecido por defecto para abrirlos o reproducirlos.
Un archivo MIDI puede abrirse con muchas aplicaciones pero el icono que lo
identifica adoptará la forma que se haya establecido en el programa que se
haya establecido por defecto para su manipulación (La mayoría de los
programas te preguntan durante el proceso de instalación qué archivos
quieres asociar con dichos programas)
Se pueden, por ejemplo, tener varios programas de reproducción de audio,
editores de audio, secuenciadores, etc. que puedan abrir o reproducir archivos
MIDI o MP3 pero seguramente, a no ser que lo hayas estado vigilando durante la
instalación, si haces clic sobre dicho archivo se abrirá o reproducirá con el
último que hayas instalado.
Si queremos cambiar la asociación que existe entre un
determinado tipo de archivo y la aplicación que lo abrirá o reproducirá
podemos hacer los siguiente:
* Haz clic con el botón derecho del
ratón sobre el icono de un archivo del tipo que quieres cambiar.
* En el menú contextual elige
Abrir con>Elegir programa...
* En la ventana emergente selecciona
el programa con el que quieres que se abra el archivo y si se quiere que a
partir de entonces siempre se abra con ese programa hay que acordarse de marcar
la casilla
Utilizar siempre
el programa seleccionado para abrir este tipo de archivos
Para poder cambiar el formato de un archivo de sonido existen programas que
permiten hacer la conversión de uno a otro. Estos programas, a su vez, emplean
otros programas que se conocen con el nombre de CODECs (COdificador/DECodificador
de audio porque también los hay de vídeo) y que son los encargados de realizar
las labores de compresión y descompresión dentro de un determinado formato de
audio. Así, por ejemplo, tenemos los CODECs que permiten la creación de
archivos MP3.
Sin embargo, para pasar un archivo MIDI a formato WAV (que después podemos
convertir a cualquier otro formato de audio) debemos reproducirlo y grabar el
sonido resultante que genere el dispositivo que lo reproduzca.
6.2. CODECs
En un PC el tipo básico de formato de archivos para almacenar audio es el
WAV (denominado así por la palabra inglesa wave, onda). Pero, como hemos
visto, si en este formato aplicamos una resolución de grabación de calidad CD
(44100Hz de frecuencia de muestreo, 16 bits de resolución de intensidad y 2
canales estéreo) el volumen que ocupan los archivos generados es muy grande
(aproximadamente 10Mb por cada minuto de grabación). Por ese motivo, es lógico
que se buscase alguna alternativa para poder tener archivos audio de calidad
pero que ocupasen menos tamaño.
MP3
El MP3 (MPEG Layer-3) ha tenido un gran éxito desde su aparición en
Internet porque consigue una buena calidad de sonido consumiendo mucho menos
espacio que el formato WAV: hasta 10 veces menos espacio (es decir, cada minuto
de grabación viene a ocupar 1Mb). El aparente milagro se originó en el
Instituto Fraunhofer de Munich gracias y se produce porque el MP3 aplica un
algoritmo de compresión que elimina todas las frecuencias que ha registrado la
grabación pero que el oído humano no es capaz de percibir (o al menos no lo
percibe o, mejor, le pasa desapercibido a la gran mayoría de las personas).
También elimina aquellos sonidos que por su baja intensidad en comparación con
otros que suenan simultáneamente queden "enmascarados" y no seamos
capaces de discernirlos. Es decir, el MP3 ocupa menos espacio porque elimina
datos pero unos datos que para nosotros resultan irrelevantes.
Otra característica interesante del MP3 (que también tienen otros formatos
de compresión) es que a cada archivo puede añadírsele toda una serie de datos
sobre la grabación (título álbum, título tema, artista, etc). Estas
etiquetas se conocen con el nombre de ID3. Existen dos versiones (la segunda
permite introducir más información) y pueden editarse con programas como por
ejemplo IDE3-TagIT o The
GodFather entre otros muchos. Así se pueden gestionar mejor los
archivos.
En la codificación de un archivo WAV al formato MP3 (o a cualquier otro
formato comprimido) pueden establecerse distintos niveles de calidad en función
de un serie de parámetros como son:
- Frecuencia de muestreo
- Canales (estéreo o mono)
- Tasa de bits (Bit rate). La tasa de bits se suele establecer en kbits por
segundo. Normalmente se emplea una tasa de 128 kbits/s con los que un
minuto de música ocupa un Mb. Pero existen tasas de bits superiores (hasta
320 kbit/s) que incrementan la calidad y lógicamente el tamaño de los
archivos. Pero en vez de una tasa de bits constante (Constant Bitrate), que
se mantenga igual durante toda la conversión, puede aplicarse también una
tasa de bits variable (Variable Bitrate o VBR). Así, el sonido es analizado
y en función de su complejidad lo codifica empleando más o menos tasa de
bits. En este caso también podría establecerse el valor mínimo y máximo
entre los que se debería mover dicha tasa variable.
En un principio para trabajar con el formato MP3 surgieron varios tipos de
programas:
- Rippers: se encargaban de grabar en formato WAV en el disco duro
del ordenador las pistas de un CD audio (CDA) reproducido en el CD-ROM del
ordenador (para realizar la operación inversa estaban los Grabbers)
- Encoders: se encargaban de realizar la codificación del formato
WAV al MP3 (para hacer el proceso contrario estaban los Decoders)
Hoy en día, todas estas funciones asignadas a distintos programas se suelen
incorporar en una única aplicación informática. Más aún, muchas veces los
programas permiten realizar los procesos de un modo directo sin que nosotros
seamos conscientes de los pasos intermedios. Por ejemplo, podemos decirle a uno
de estos programas que nos extraiga el audio de un CD y lo guarde como archivos
MP3 (como proceso intermedio habrá realizado la extracción del audio del CD
pasándolo al formato WAV). O también cuando utilizamos un programa de grabar
CDs y le decimos que elabore un CD audio a partir de archivos MP3 (como paso
intermedio habrá convertido previamente los archivos MP3 en formato WAV).
Gracias al MP3 se hizo posible que el audio pudiera llegar a Internet en
momentos donde la calidad, velocidad y precio de las conexiones convertían en
una locura enviar o descargar una canción de 5 minutos en formato WAV (50Mb).
Sin embargo, esta facilidad para subir y bajar canciones ha puesto
en el ojo del huracán a este formato de compresión debido al intercambio de
música que tienen derechos de propiedad y que gracias a programas que permiten
la conexión directa entre ordenadores de distintos usuarios (programas P2P,
Peer to Peer que traducido vendría a ser algo así como de tú a tú,
de igual a igual, dado que cada ordenador conectado puede actuar como cliente y
como servidor). De momento estos programas se siguen manteniendo porque la
responsabilidad digamos que recae directamente sobre el usuario que los puede
emplear, o no, de modo legítimo. Es decir, el intercambio de archivos no tiene
por qué ser necesariamente un delito (yo puedo haber grabado una maqueta o
elaborado unos apuntes interesantísimos que pongo a disposición de quien
quiera descargarlos gracias a estos programas). Y eso hace que los tribunales no
puedan intervenir tan fácilmente como en el caso de la mítica compañía Napster
que tuvo que reconvertirse en un servicio legal de pago.
La gran polémica comercial que ha desatado el formato MP3 por la piratería
musical es todavía más comprensible si tenemos en cuenta que este formato no
incorpora ninguna tecnología para gestionar derechos digitales. Es decir, no es
posible evitar que un archivo MP3 pueda ser copiado y distribuido. Es lógico
entonces que haya mucho interés en desarrollar y difundir sistemas de
compresión alternativos al MP3.
Otros códecs
Existen varios formatos de archivos de audio comprimido y, en consecuencia,
CODECs distintos al MP3. Como más significativos podríamos mencionar los
siguientes:
- Ogg Vorbis: es un
formato de audio libre gratuito que tiene una gran calidad ocupando menos
espacio que el MP3 convirtiéndose en el principal rival de formatos como
AAC (sucesor del MP3 y que se conoce también con el sobrenombre de MP4)
- Windows
Media Audio (WMA): es la alternativa de Microsoft a los formatos de
compresión. Es un codec que ofrece calidad y algo que interesa mucho a las
empresas que comercializan música a través de la red: la incorporación de
tecnologías que permiten la gestión de derechos digitales (pudiendo así
limitar o bloquear la copia de archivos)
- MP3 Pro: es un
formato propietario que debe pagarse si se quiere utilizar para codificar
(es gratuito para reproducir). Creado por la empresa sueca Coding
Technologies y patentado por Thompson
- AAC
(Advanced Audio Coding): compite en calidad con el formato Ogg y es
utilizado por Apple en su tienda de música on-line
- Real Audio: posiblemente
sea el formato con más utilización en la elaboración de contenidos para
su difusión en tiempo real (ahora en clara competencia con WMA)
Para reproducir los archivos generados por los distintos códecs existen
programas reproductores (como por ejemplo Winamp).
Muchos de estos programas permiten reproducir los archivos de los formatos más
habituales. Pero estos programas funcionan en un ordenador. Es decir, que si
queremos escucharlos en un equipo de música no vamos a poder porque no está
preparado para decodificarlos. Aunque el gran éxito del formato MP3 ha hecho
que surjan reproductores de CDs y de DVD que sí que son capaces de leer estos
archivos.
Por otro lado, para utilizarlos para comprimir existen webs que facilitan la
descarga de los códecs gratuitos (el códec MP3 Pro y los del Instituto
Fraunhofer, por ejemplo, requieren una licencia de uso) e incluso tienen
aplicaciones que facilitan su instalación y uso:
En la elección de un códec para realizar la compresión de los archivos
audio podemos tener en cuenta distintos elementos y decidir en función del peso
que tenga cada uno en cada momento. Por ejemplo podríamos mencionar:
- La calidad. Es evidente que no todos los códecs producen el mismo
resultado en cuanto a relación calidad/compresión. De hecho el MP3 ya es
superado por códecs como los de Ogg Vorbis, AAC o WMA.
- La compatibilidad. En este aspecto de momento el MP3 se lleva la
palma. La enorme difusión que tiene en todos los ordenadores del mundo y
sus posibilidades a la hora de ser reproducido en soportes hardware
(reproductores de MP3 específicos y de DVD) lo hacen de momento ser el
primero en este aspecto. Abriéndose paso esta el códec AAC que es el
empleado por Apple para su tienda de música y su famoso reproductor iPod
(aunque este reproductor también soporta lógicamente archivos MP3)
- La posibilidad de hacer streaming. El streaming es
una tecnología que permite escuchar (y visualizar en el caso de vídeo) los
archivos mientras se descargan. No tenemos por tanto que esperar a que se
descarguen del todo para poder reproducirlos. Eso convierte a este tipo de archivos
en ideales para incluir audio en páginas web. Los programas más difundidos
que se integran
con los navegadores y que permiten hacer este tipo de descargas son RealOne
Player y Windows Media Player. Y por tanto los códecs que comprimen los
archivos en sus respectivos formatos serán los que nos interesen en estos
casos. Aunque también MP3pro tiene la posibilidad de distribuir contenidos
a través de Internet en tiempo real.
6.3. Pasar MIDI a WAV
Ya hemos dicho en varias ocasiones que un archivo MIDI no contiene sonido
sino las instrucciones para que un dispositivo MIDI que genera sonidos (el
sintetizador incorporado en la tarjeta de sonidos, un instrumento virtual que
trabaje con archivos MIDI, un dispositivo MIDI externo,...) pueda producirlos.
Esto implica que un archivo MIDI puede sonar de distinta manera dependiendo de
la calidad de los sonidos del dispositivos que los produce.
Los motivos por los que puede interesar pasar los archivos MIDI a WAV pueden
ser diversos pero destacaríamos los siguientes:
- Para poder escucharlo en un equipo de música. Si no podemos
reproducirlo directamente a través de un ordenador (más un dispositivos
MIDI externo en caso de que nos interesasen sus sonidos) un buena
alternativa puede ser reproducir el archivo MIDI y grabarlo en formato WAV
para después grabarlo en un CD de audio que pudiese ser reproducido en
cualquier equipo de música. Esto nos simplifica la infraestructura
necesaria para reproducirlo y nos garantiza que la calidad del sonido será
la que nosotros queríamos (cosa que no se garantizaría si se empleasen
dispositivos MIDI distintos para reproducir los archivos)
- Para poder aplicarle efectos de audio. Independientemente de los
efectos que pudiesen aplicársele a los sonidos generados por sintetizadores
sin abandonar el ámbito MIDI, también puede interesarnos aplicarle efectos
diseñados para ser aplicados a archivos audio. En este caso debemos
también pasar previamente el archivo MIDI a WAV para poder aplicarle dichos
efectos (además de cualquier otra la labor de edición que pudiese
realizarse con archivos audio)
- Para poder pasar la mezcla final a un único archivo audio. Un
secuenciador puede trabajar con distintas pistas audio y MIDI
simultáneamente. Pero cuando ya está todo terminado y la mezcla ya está
lista es el momento de fundirlo todo en un único archivo WAV. A este
proceso suelen denominarlo mixdown los secuenciadores que, además,
suelen presentar una función específica para realizarlo. Pero esta
función se aplica a archivos audio así que los archivos MIDI deben
convertirse previamente en archivos WAV.
Para realizar el paso de un archivo MIDI a WAV existen distintas
posibilidades:
- Con sonido interno. Si el sonido que reproduce los archivos MIDI se
genera dentro del propio ordenador (a través de los sonidos que genere el
sintetizador de la tarjeta de sonido o a través de algún instrumentos
virtual) la solución puede ser tan simple como:
- Seleccionar como fuente de grabación el canal de la tarjeta de sonido
a través del cual se reproduzcan dichos sonidos. En caso de que esto no
fuese posible siempre existe la alternativa de conectar la salida de
sonido del ordenador con su entrada (LINE IN) con un cable con un
conector minijack en cada extremo y seleccionar como fuente de
grabación el canal LINE IN de la tarjeta (en definitiva se trataría de
aplicar la posibilidad que aplicaríamos con un sonido externo y que
comentamos en el apartado siguiente).
- Seleccionar y reproducir a través del secuenciador la pista (o
pistas) MIDI que queremos grabar
- Grabar la reproducción de dicha pista a través de un Editor de Audio
o a través de propio secuenciador en una pista audio (si trabaja con
este tipo de pistas)
- Con sonido externo. Si el sonido que reproduce los archivos MIDI se genera
en un instrumento MIDI externo entonces debemos:
- Conectar la salida de audio del instrumento MIDI (directamente o a
través de un mesa de mezclas) con la entrada (LINE IN) de la tarjeta de
sonido. Eso sin mencionar las conexiones MIDI necesarias para controlar
el instrumento desde el ordenador.
- Seleccionar como fuente de grabación el canal de la tarjeta de sonido
a través del cual se reproduzcan dichos sonidos. En caso de que esto no
fuese posible siempre existe la alternativa de conectar la salida de
sonido del ordenador con su entrada (LINE IN) con un cable con un
conector minijack en cada extremo y seleccionar como fuente de
grabación el canal LINE IN de la tarjeta.
- Seleccionar y reproducir a través del secuenciador la pista (o
pistas) MIDI que queremos grabar
- Grabar la reproducción de dicha pista a través de un Editor de Audio
o a través de propio secuenciador en una pista audio (si trabaja con
este tipo de pistas)
6.4. Soportes
Analógico y digital
Los primeros soportes para el almacenamiento de grabaciones audio eran,
lógicamente, analógicos. Dentro de este tipo de soporte aludiremos a:
- El disco. Surge a finales del siglo XIX de modo experimental.
Habrá que esperar a comienzos del siglo XX para que empiece a
desarrollarse la industria discográfica con el disco de vinilo. En
los años 50 se comienzan a fabricar discos que se reproducen a una
velocidad de 33 revoluciones por minuto (sustituye así a la anterior
velocidad de 78 rpm) lo que unido a la posibilidad de hacer las grabaciones
en tamaños de surco más pequeños (microsurcos) permite aumentar
considerablemente la duración del tiempo de grabación que podía
almacenarse en los discos grabándolos por ambas caras. Su calidad cada vez
fue creciendo más así como la de los sistemas reproductores
convirtiéndose en una industria floreciente y con grandes beneficios. Pero
la llegada del Compact Disc (CD) a partir de los años 80 de la mano de las
empresas Philips y Sony supuso su paulatina decadencia.

- El magnetófono. Concretamente los magnetófonos de bobina
abierta han utilizado y utilizan habitualmente en la mayoría de los
estudios de grabación. Permiten la grabación de varias pistas de sonido
simultáneas (hasta 64 pistas o incluso más si se sincroniza más de un
magnetófono.)

- El casete. Alcanzó una gran popularidad por ser un soporte
que permitió disponer de un sistema de grabación a un amplio público.
Este soporte se comercializa con distintas calidades y capacidades de
almacenamiento.

Como soportes digitales destacamos:
- CD-A (Compact Disc Audio). El Compact Disc es el soporte de audio
más extendido en la actualidad. Su calidad de grabación, aún siendo alta,
no apura todas las posibilidades sino que supone un compromiso entre la
calidad posible y los recursos tecnológicos del momento en que aparece. La
grabación realizada no tiene ningún procesado posterior, es decir, se
almacena toda la información generada en la grabación. Tiene una capacidad
de 740Mb de información audio (74 minutos) o 650Mb de datos.

- DAT (Digital Audio Tape). Este sistema de grabación se ha
convertido durante mucho tiempo en un estándar empleado a nivel profesional
en los estudios de grabación (principalmente en la fase de mezcla). Posee
una resolución de grabación superior a la del CD-Audio y se realiza en
cinta. Al igual que en el CDA se almacena toda la información generada en
la grabación. Puede llegar a almacenar hasta 1Gb.

- MD (Mini Disc). Es un soporte de grabación diseñado por Sony
que consiste en un pequeño disco inserto en una pequeña caja. Se han
difundido también pequeños grabadores y reproductores portátiles. Tiene
una capacidad de hasta 160Mb de información audio lo que se traduce en 74
minutos. Esto es debido a que emplea un sistema de compresión que le
permite ahorrar espacio aunque con una pequeña pérdida de calidad.

- DCC (Digital Compact Cassette). Este soporte fue desarrollado por
Philips. Emplea un sistema de grabación que elimina frecuencias no
percibidas por el oído humano pudiendo así almacenar más minutos de
sonido en menos espacio. Las casetes se comercializan con distintas
capacidades (45, 60, 75, 90 y 105 minutos).
- HD (Hard Disc). Ya hemos comentado en varias ocasiones a lo largo
del curso la importancia del disco duro en los procesos que se realizan con
los archivos audio. También hemos comentado el interés de dedicar
particiones o disco duros independientes para almacenar dichos archivos
(tanto por seguridad como por velocidad de acceso). El disco duro es un buen
soporte de almacenamiento tanto para trabajar como para transportar
(utilizando discos duros portátiles) los archivos de audio. De hecho muchos
reproductores de mp3 de gran capacidad se basan en la utilización de discos
duros de tamaño reducido.
- DVD-A (DVD-Audio) y SACD (Super Audio CD). Estos nuevos
soportes pueden llegar a convertirse en la alternativa al actual CD Audio.
su calidad es muy grande debido a que emplean una resolución de grabación
muy alta y permiten utilizar el sonido surround. Pero estos nuevos soportes
requieren un nuevo tipo de reproductores hardware. El SACD podrá
reproducirse en reproductores de CDs y el DVD-A en reproductores de DVD
estándar pero en ambos casos no podrá hacerlo sacándole todas las
posibilidades.
Reproductores mp3
La gran difusión del formato MP3 se ha traducido también en la aparición
de numerosos reproductores hardware de este tipo de archivos. Además de la
posibilidad de que los reproductores de DVD permitan leer archivos MP3 existen
toda una serie de reproductores portátiles. Se consigue así que el formato MP3
puede llevarse a todas partes como sucedía con soportes anteriores como el CD
Audio o el casete. Pero con la enorme ventajas de que puede llevarse muchísima
mas música en el mismo espacio (sobre todo en el caso de los reproductores con
disco duro). Actualmente podemos encontrar los siguientes tipos de reproductores
portátiles de MP3:
- Con CD. Son reproductores que permiten leer archivos de MP3
grabador en un CD-ROM. Así la capacidad máxima de este tipo de
almacenamiento de este tipo de reproductores viene delimitada por la
capacidad máxima de datos ue pueda grabar el CD-ROM (generalmente 700Mb).
Pueden tener también radio incorporada y todas prestaciones habituales de
los reproductores portátiles de CDs.

- Con memoria flash. Estos dispositivos suelen almacenar hasta 128 ó
256 megabytes de grabaciones en MP3 o simplemente de datos/archivos del
ordenador. Se pueden conectar directamente a un puerto USB para realizar las
trasferencias de datos con el ordenador. También pueden tener otra serie de
funciones como radio FM o grabadora de voz. Pueden ser compatibles con otra
serie de formatos (generalmente WMA)

- Con disco duro. En estos dispositivos la capacidad puede llegar a
ser muchísimo mayor aunque el abanico de posibilidades es muy amplio en
función del tamaño y del precio del reproductor. Pueden llegar a almacenar
hasta 60Gb. Al igual que los dispositivos con memoria flash, también pueden
tener otra serie de funciones como radio FM o grabadora de voz y pueden ser
compatibles con otra serie de formatos (generalmente WMA)

6.5. Grabar CDs
y DVDs
Actualmente en la mayoría de los equipos informáticos podemos
encontrar regrabadoras de CD (y/o de DVD). Este soporte es, junto con los discos
duros, el más asequible y de mayor calidad del que puede disponer cualquier
usuario. Su utilidad es enorme tanto para realizar copias de seguridad como para
registrar y almacenar los resultados de los procesos de grabación de audio que
hemos tratado a lo largo del curso. Su utilización está tan extendida que nos son
familiares toda una serie de términos que, sin embargo, quizás convendría
aclararlos un poco:
- Capacidad. Los CDs tienen capacidad para almacenar 650 Mb de datos
o 74 minutos de música (aunque también pueden ofrecer capacidades algo
mayores) y los DVDs pueden almacenar al menos 4,7Gb de datos (aunque ya
comienzan a comercializarse grabadoras de DVDs de doble capa que pueden
almacenar el doble: hasta 9Gb).
- Formatos. Los CDs y los DVDs nos sumergen en un mar de formatos
posibles que intentaremos explicar:
- Solo lectura. Solo podemos leer su contenido y no podemos
grabarlos: CD-ROM y DVD-ROM. En este tipo de formato se graba la
música, los vídeos, los programas informáticos y los juegos
comerciales.
- Grabables. Solo puedes grabarlos en una ocasión o, si no
consumes toda su capacidad, pueden grabarse en modo multisesión.
Esto permite que el disco al terminar de grabar no se cierre y que
posteriormente si queremos añadir más archivos podamos hacerlo pero
sin borrar ni sustituir los ya grabados. Aunque, si por ejemplo grabamos
discos de mp3 así, debemos tener en cuenta que no todos los
reproductores reconocen la multisesión y solo reproducen la primera de
las grabaciones hechas. Estos discos reciben las siguientes
denominaciones: CD-R, DVD-R y DVD+R (los signos - y + en los DVD aluden
a la compatiblidad de los formatos con determinadas marcas o empresas)
- Regrabables. Pueden ser grabados y/o borrados muchas veces.
Tenemos entonces: CD-RW, DVD-RW y DVD+RW.
- Compatibilidad. Los reproductores y grabadoras de DVDs soportan los
formatos en CD. Pero dentro de los reproductores de DVD existe una división
que viene determinada por intereses de grupos de empresas. Así, se emplea
para distinguir ambos tipos de DVD el signo + y el signo -. Los DVD+ son
soportados por Philips, Sony, Hewlett-Packard, Dell, Ricoh, Yamaha, etc. Los
DVD- son soportados por Panasonic, Toshiba, Apple Computer, Hitachi, NEC,
Pioneer, Samsung, etc. Afortunadamente existen reproductores/grabadores
duales que leen y graban en ambos formatos. Pero si la grabadora de DVDs
que poseemos no lo es, tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de adquirir
los DVDs grabables o regrabables.
- Tipos de archivos. Tanto los CDs como los DVDs permiten que
grabemos en ellos muchos tipos de archivos distintos con la única
diferencia de que en los DVD la capacidad es 7 veces mayor (14 veces en los
de doble capa) que en los CDs. Pero no todos los tipos de archivos que se
pueden grabar el CD pueden hacerlo aún en DVD:
- Datos. Dentro de esta categoría entraría cualquier archivo
que pudiese encontrarse o generarse dentro del ordenador. Incluso dentro
de esta categoría entrarían los archivos de audio comprimido (MP3, WMA,
AAC, etc). Aunque hay programas de grabación que los sitúan en una
categoría aparte quizás para que no induzca a confusión y se
pretendan grabar como CDs de audio. Tanto los CDs como los DVDs pueden
grabar este tipo de archivos. Un detalle importante: si tengo archivos
en formato WAV y los quiero grabar tal cual para poder utilizarlos en el
ordenador, debo grabarlos como un CD de datos (pero si quiero poder
escucharlos en cualquier equipo de música entonces los grabaré como un
CD de audio)
- Vídeo. Los CDs pueden grabarlo pero en formatos concretos (VCD-VideoCD
o SVCD-SiperVídeoCD) que ocupan menos tamaño y son de inferior calidad
a los específicos del DVD
- Audio. Solamente pueden grabarse este tipo de archivos en los
CDs. Para que se grabe un CD-Audio que sea posible reproducirlo en los
equipos de sonido estándar es necesario que dichos archivos estén
grabados previamente en formato WAV (aunque la mayoría de los programas
de grabación permiten realizarlos a partir de archivos MP3 que el
propio programa se encarga de convertirlos previamente a WAV pero sin
que el usuario tenga información de ello). Pero los DVDs no pueden
grabarse aún como DVD-Audio.
- Mixto. También es posible grabar CDs que contengan datos y
pistas de audio. Lógicamente esta opción también está vedada a los
DVDs al no poder grabar audio.
- Materiales. En la elaboración de CDs y DVDs se emplean una serie
de materiales de los cuales depende la calidad y duración de los mismos.
Sin entrar en más profundidades simplemente sería importante tener en
cuenta que en ocasione la diferencia de precio (además de por la marca
correspondiente) puede estar en relación con esta calidad final. En muchas
ocasiones cualquiera de las marcas existentes puede cubrir perfectamente
nuestras necesidades pero si queremos grabar algo que queremos que dure
muchos años deberemos plantearnos adquirir CDs y DVDs de una buena calidad.
Para realizar grabaciones disponemos de un amplio abanico de aplicaciones
informáticas aunque en muchas ocasiones la propia grabadora ya incluye alguno
de estos programas. Más aún dentro del propio sistema operativo Windows XP
existe la posibilidad de realizar grabaciones de CDs aunque el número de
posibilidades y la comodidad para realizar la grabación es superior en la
mayoría de los programas de grabación específicos. Y la mayoría de los
programas de grabación disponibles son cada vez más intuitivos y fáciles de
usar.
Cuando ya se tienen muchos CDs y/o DVDs grabados siempre acaba siendo útil
hacer una base de datos con todos ellos para poder organizarlos y clasificarlos
y así poder localizar fácilmente lo que buscamos. En las webs dedicadas a la
descarga de software suelen encontrase habitualmente programas, incluso
gratuitos, dedicados a estos asuntos. Aunque hay muchos puedes comenzar
echándole un vistazo, si no lo conoces aún, a Cedé
Catalogueitor.
