6. Almacenamiento

6.1. Tipos de archivos

Existen distintos tipos de archivos de sonido. Estos tipos de archivo vendrán determinados por el diferente tipo de formato de audio digital que posean. Unas diferencias que están en relación con la tecnología con que han sido generados y con su distinto nivel de compresión y calidad.

Mención aparte requieren los archivos MIDI (o los archivos de karaoke) que, como hemos comentado en su momento, no son en realidad archivos de sonido sino que contienen todos los datos para que se genere ese sonido con los dispositivos MIDI que sepan interpretarlos. Unos dispositivos que son los que en función de los sonidos que generen dotaran de mayor o menor calidad de sonido a la reproducción de esos archivos MIDI

Por otro lado en Windows los distintos tipos de archivo tienen distintas extensiones (un aspecto de la nomenclatura de archivos heredado del sistema operativo MS-DOS). Y por extensión de un archivo entendemos los tres caracteres que siguen al nombre del archivo y que están separados de éste por un punto. Por ejemplo en un archivo llamado cancionita.mid la extensión del archivo sería .mid y nos informa de que se trata de un archivo MIDI.

Si no te aparecen las extensiones de los archivos simplemente tienes que activar esa opción del siguiente modo: si abrimos cualquier carpeta iremos a Herramientas>Opciones de carpeta y dentro de la ventana emergente que nos sale quitaremos la marca de selección a la casilla Ocultar las extensiones de archivo para tipos de archivo conocidos:

Pero en ocasiones surgen malentendidos porque las extensiones de los archivos también pueden hacer alusión a las aplicaciones concretas que los generan (por ejemplo si vemos el archivo curso.doc enseguida lo asociaremos a un archivo generado con el procesador de textos Word de Microsoft). De hecho los archivos tienen, además de su extensión, asociado un icono que también los relaciona con la aplicación informática que los genera o que los abre por defecto. Es decir, las extensiones y los iconos que identifican los archivos nos aportan información sobre:

Se pueden, por ejemplo, tener varios programas de reproducción de audio, editores de audio, secuenciadores, etc. que puedan abrir o reproducir archivos MIDI o MP3 pero seguramente, a no ser que lo hayas estado vigilando durante la instalación, si haces clic sobre dicho archivo se abrirá o reproducirá con el último que hayas instalado. 

Si queremos cambiar la asociación que existe entre un determinado tipo de archivo y la aplicación que lo abrirá o reproducirá podemos hacer los siguiente: 
* Haz clic con el botón derecho del ratón sobre el icono de un archivo del tipo que quieres cambiar. 
* En el menú contextual elige Abrir con>Elegir programa...
* En la ventana emergente selecciona el programa con el que quieres que se abra el archivo y si se quiere que a partir de entonces siempre se abra con ese programa hay que acordarse de marcar la casilla Utilizar siempre el programa seleccionado para abrir este tipo de archivos

Para poder cambiar el formato de un archivo de sonido existen programas que permiten hacer la conversión de uno a otro. Estos programas, a su vez, emplean otros programas que se conocen con el nombre de CODECs (COdificador/DECodificador de audio porque también los hay de vídeo) y que son los encargados de realizar las labores de compresión y descompresión dentro de un determinado formato de audio. Así, por ejemplo, tenemos los CODECs que permiten la creación de archivos MP3.

Sin embargo, para pasar un archivo MIDI a formato WAV (que después podemos convertir a cualquier otro formato de audio) debemos reproducirlo y grabar el sonido resultante que genere el dispositivo que lo reproduzca. 

6.2. CODECs

En un PC el tipo básico de formato de archivos para almacenar audio es el WAV (denominado así por la palabra inglesa wave, onda). Pero, como hemos visto, si en este formato aplicamos una resolución de grabación de calidad CD (44100Hz de frecuencia de muestreo, 16 bits de resolución de intensidad y 2 canales estéreo) el volumen que ocupan los archivos generados es muy grande (aproximadamente 10Mb por cada minuto de grabación). Por ese motivo, es lógico que se buscase alguna alternativa para poder tener archivos audio de calidad pero que ocupasen menos tamaño.

MP3

El MP3 (MPEG Layer-3) ha tenido un gran éxito desde su aparición en Internet porque consigue una buena calidad de sonido consumiendo mucho menos espacio que el formato WAV: hasta 10 veces menos espacio (es decir, cada minuto de grabación viene a ocupar 1Mb). El aparente milagro se originó en el Instituto Fraunhofer de Munich gracias y se produce porque el MP3 aplica un algoritmo de compresión que elimina todas las frecuencias que ha registrado la grabación pero que el oído humano no es capaz de percibir (o al menos no lo percibe o, mejor, le pasa desapercibido a la gran mayoría de las personas). También elimina aquellos sonidos que por su baja intensidad en comparación con otros que suenan simultáneamente queden "enmascarados" y no seamos capaces de discernirlos. Es decir, el MP3 ocupa menos espacio porque elimina datos pero unos datos que para nosotros resultan irrelevantes.

Otra característica interesante del MP3 (que también tienen otros formatos de compresión) es que a cada archivo puede añadírsele toda una serie de datos sobre la grabación (título álbum, título tema, artista, etc). Estas etiquetas se conocen con el nombre de ID3. Existen dos versiones (la segunda permite introducir más información) y pueden editarse con programas como por ejemplo IDE3-TagIT o The GodFather entre otros muchos. Así se pueden gestionar mejor los archivos. 

En la codificación de un archivo WAV al formato MP3 (o a cualquier otro formato comprimido) pueden establecerse distintos niveles de calidad en función de un serie de parámetros como son:

En un principio para trabajar con el formato MP3 surgieron varios tipos de programas:

Hoy en día, todas estas funciones asignadas a distintos programas se suelen incorporar en una única aplicación informática. Más aún, muchas veces los programas permiten realizar los procesos de un modo directo sin que nosotros seamos conscientes de los pasos intermedios. Por ejemplo, podemos decirle a uno de estos programas que nos extraiga el audio de un CD y lo guarde como archivos MP3 (como proceso intermedio habrá realizado la extracción del audio del CD pasándolo al formato WAV). O también cuando utilizamos un programa de grabar CDs y le decimos que elabore un CD audio a partir de archivos MP3 (como paso intermedio habrá convertido previamente los archivos MP3 en formato WAV).

Gracias al MP3 se hizo posible que el audio pudiera llegar a Internet en momentos donde la calidad, velocidad y precio de las conexiones convertían en una locura enviar o descargar una canción de 5 minutos en formato WAV (50Mb). Sin embargo, esta facilidad para subir y bajar canciones ha puesto en el ojo del huracán a este formato de compresión debido al intercambio de música que tienen derechos de propiedad y que gracias a programas que permiten la conexión directa entre ordenadores de distintos usuarios (programas P2P, Peer to Peer que traducido vendría a ser algo así como de tú a tú, de igual a igual, dado que cada ordenador conectado puede actuar como cliente y como servidor). De momento estos programas se siguen manteniendo porque la responsabilidad digamos que recae directamente sobre el usuario que los puede emplear, o no, de modo legítimo. Es decir, el intercambio de archivos no tiene por qué ser necesariamente un delito (yo puedo haber grabado una maqueta o elaborado unos apuntes interesantísimos que pongo a disposición de quien quiera descargarlos gracias a estos programas). Y eso hace que los tribunales no puedan intervenir tan fácilmente como en el caso de la mítica compañía Napster que tuvo que reconvertirse en un servicio legal de pago.

La gran polémica comercial que ha desatado el formato MP3 por la piratería musical es todavía más comprensible si tenemos en cuenta que este formato no incorpora ninguna tecnología para gestionar derechos digitales. Es decir, no es posible evitar que un archivo MP3 pueda ser copiado y distribuido. Es lógico entonces que haya mucho interés en desarrollar y difundir sistemas de compresión alternativos al MP3.

Otros códecs

Existen varios formatos de archivos de audio comprimido y, en consecuencia, CODECs distintos al MP3. Como más significativos podríamos mencionar los siguientes:

Para reproducir los archivos generados por los distintos códecs existen programas reproductores (como por ejemplo Winamp). Muchos de estos programas permiten reproducir los archivos de los formatos más habituales. Pero estos programas funcionan en un ordenador. Es decir, que si queremos escucharlos en un equipo de música no vamos a poder porque no está preparado para decodificarlos. Aunque el gran éxito del formato MP3 ha hecho que surjan reproductores de CDs y de DVD que sí que son capaces de leer estos archivos.

Por otro lado, para utilizarlos para comprimir existen webs que facilitan la descarga de los códecs gratuitos (el códec MP3 Pro y los del Instituto Fraunhofer, por ejemplo, requieren una licencia de uso) e incluso tienen aplicaciones que facilitan su instalación y uso:

En la elección de un códec para realizar la compresión de los archivos audio podemos tener en cuenta distintos elementos y decidir en función del peso que tenga cada uno en cada momento. Por ejemplo podríamos mencionar:

6.3. Pasar MIDI a WAV

Ya hemos dicho en varias ocasiones que un archivo MIDI no contiene sonido sino las instrucciones para que un dispositivo MIDI que genera sonidos (el sintetizador incorporado en la tarjeta de sonidos, un instrumento virtual que trabaje con archivos MIDI, un dispositivo MIDI externo,...) pueda producirlos. Esto implica que un archivo MIDI puede sonar de distinta manera dependiendo de la calidad de los sonidos del dispositivos que los produce. 

Los motivos por los que puede interesar pasar los archivos MIDI a WAV pueden ser diversos pero destacaríamos los siguientes:

  1. Para poder escucharlo en un equipo de música. Si no podemos reproducirlo directamente a través de un ordenador (más un dispositivos MIDI externo en caso de que nos interesasen sus sonidos) un buena alternativa puede ser reproducir el archivo MIDI y grabarlo en formato WAV para después grabarlo en un CD de audio que pudiese ser reproducido en cualquier equipo de música. Esto nos simplifica la infraestructura necesaria para reproducirlo y nos garantiza que la calidad del sonido será la que nosotros queríamos (cosa que no se garantizaría si se empleasen dispositivos MIDI distintos para reproducir los archivos)
  2. Para poder aplicarle efectos de audio. Independientemente de los efectos que pudiesen aplicársele a los sonidos generados por sintetizadores sin abandonar el ámbito MIDI, también puede interesarnos aplicarle efectos diseñados para ser aplicados a archivos audio. En este caso debemos también pasar previamente el archivo MIDI a WAV para poder aplicarle dichos efectos (además de cualquier otra la labor de edición que pudiese realizarse con archivos audio)
  3. Para poder pasar la mezcla final a un único archivo audio. Un secuenciador puede trabajar con distintas pistas audio y MIDI simultáneamente. Pero cuando ya está todo terminado y la mezcla ya está lista es el momento de fundirlo todo en un único archivo WAV. A este proceso suelen denominarlo mixdown los secuenciadores que, además, suelen presentar una función específica para realizarlo. Pero esta función se aplica a archivos audio así que los archivos MIDI deben convertirse previamente en archivos WAV.

Para realizar el paso de un archivo MIDI a WAV existen distintas posibilidades:

  1. Con sonido interno. Si el sonido que reproduce los archivos MIDI se genera dentro del propio ordenador (a través de los sonidos que genere el sintetizador de la tarjeta de sonido o a través de algún instrumentos virtual) la solución puede ser tan simple como:

  2. Con sonido externo. Si el sonido que reproduce los archivos MIDI se genera en un instrumento MIDI externo entonces debemos:

6.4. Soportes

Analógico y digital

Los primeros soportes para el almacenamiento de grabaciones audio eran, lógicamente, analógicos. Dentro de este tipo de soporte aludiremos a:

Como soportes digitales destacamos:

Reproductores mp3

La gran difusión del formato MP3 se ha traducido también en la aparición de numerosos reproductores hardware de este tipo de archivos. Además de la posibilidad de que los reproductores de DVD permitan leer archivos MP3 existen toda una serie de reproductores portátiles. Se consigue así que el formato MP3 puede llevarse a todas partes como sucedía con soportes anteriores como el CD Audio o el casete. Pero con la enorme ventajas de que puede llevarse muchísima mas música en el mismo espacio (sobre todo en el caso de los reproductores con disco duro). Actualmente podemos encontrar los siguientes tipos de reproductores portátiles de MP3:

6.5. Grabar CDs y DVDs

 Actualmente en la mayoría de los equipos informáticos podemos encontrar regrabadoras de CD (y/o de DVD). Este soporte es, junto con los discos duros, el más asequible y de mayor calidad del que puede disponer cualquier usuario. Su utilidad es enorme tanto para realizar copias de seguridad como para registrar y almacenar los resultados de los procesos de grabación de audio que hemos tratado a lo largo del curso. Su utilización está tan extendida que nos son familiares toda una serie de términos que, sin embargo, quizás convendría aclararlos un poco:

Para realizar grabaciones disponemos de un amplio abanico de aplicaciones informáticas aunque en muchas ocasiones la propia grabadora ya incluye alguno de estos programas. Más aún dentro del propio sistema operativo Windows XP existe la posibilidad de realizar grabaciones de CDs aunque el número de posibilidades y la comodidad para realizar la grabación es superior en la mayoría de los programas de grabación específicos. Y la mayoría de los programas de grabación disponibles son cada vez más intuitivos y fáciles de usar.

Cuando ya se tienen muchos CDs y/o DVDs grabados siempre acaba siendo útil hacer una base de datos con todos ellos para poder organizarlos y clasificarlos y así poder localizar fácilmente lo que buscamos. En las webs dedicadas a la descarga de software suelen encontrase habitualmente programas, incluso gratuitos, dedicados a estos asuntos. Aunque hay muchos puedes comenzar echándole un vistazo, si no lo conoces aún, a Cedé Catalogueitor.