La promoción de la biblioteca escolar, la formación de usuarios y la educación documental |
Para que una biblioteca escolar llegue a integrarse
plenamente en la dinámica educativa del centro, y forme parte habitual
de la práctica cotidiana del mismo, es preciso, en primer lugar,
darla a conocer, mostrar sus posibilidades y hacer que toda la comunidad
escolar llegue a sentirla como un recurso eficaz y necesario para el aprendizaje.
La biblioteca escolar debe rentabilizar su oferta, garantizando un óptimo
aprovechamiento de sus fondos y servicios.
En este capítulo se analiza la promoción
de la biblioteca como punto de partida de una acción eficaz; se
ofrecen algunas pautas de actuación para la realización
de programas de formación de usuarios y de educación documental.
Esta faceta didáctica sitúa a la biblioteca escolar en el
núcleo del Proyecto curricular del centro, puesto que el dominio
de las técnicas documentales posibilita el aprendizaje autónomo,
crítico y continuado de los alumnos, lo que constituye el fundamento
de todo trabajo docente.
El conjunto de recursos de la biblioteca escolar sólo asume su sentido genuino cuando se convierte en energía impulsora de procesos lectores. El espacio y el fondo son en sí mismos materia inerte, sin capacidad para generar dinámicas lectoras significativas. La puesta en marcha de sus potencialidades requiere acciones planificadas, dirigidas a:
La promoción de la biblioteca escolar puede
suponer romper ciertos estereotipos tradicionales que la han relegado
a una mera función de depósito y custodia de materiales,
cuando no de control y castigo para alumnos problemáticos.
Debe acometerse como una fase prioritaria en el proyecto bibliotecario
del centro. Se trata de fomentar una actitud de interés y apertura
hacia un nuevo concepto de biblioteca que requiere ciertos ajustes en
los hábitos de alumnos y docentes.
Este cambio de imagen no puede surgir de la improvisación. Es preciso
elaborar un plan estratégico a partir del estudio de la realidad
de cada centro, teniendo en cuenta algunos aspectos fundamentales:
| PLAN DE DIFUSIÓN DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR | ||
| Destinatarios | Contenidos | Modos de difusión |
| El alumnado El equipo docente La asociación de padres Ámbito sociocultural más cercano: biblioteca pública, asociaciones de tiempo libre, museos... |
Localización Horario Normas y requisitos de acceso Equipamiento básico Tipología del fondo Servicios básicos Actividades y programas concretos |
Actitudes Colaboración con el profesorado Diálogo y apertura hacia los alumnos: ofrecer la posibilidad de participar en la gestión de la biblioteca Actividades Charlas de presentación Visitas en grupo Organización de diversos eventos en la biblioteca:exposiciones, tertulias... Información de acontecimientos significativos Materiales Vídeos explicativos Guía del usuario Panel informativo exterior Guías de lectura Materiales publicitarios: octavillas, pegatinas, carteles. |
Los destinatarios: Debemos contar con todos los potenciales usuarios de la biblioteca escolar, partiendo de sus necesidades y brindándoles todos los recursos disponibles para que conozcan el aprovechamiento que pueden hacer de la misma:
El profesorado: Elemento auxiliar en su labor docente.
Instrumento de actualización profesional.Los alumnos: Ámbito para desarrollar su autonomía en el trabajo.
Recursos documentales para sus aprendizajes.
Propuestas para estimular su interés por la lectura.
Espacio de comunicación e intercambio personal.Los padres: Apoyo y asesoramiento para introducir el libro en el hogar.
Punto de acercamiento al mundo escolar.Otros ámbitos educativos y culturales cercanos: asociaciones de tiempo libre, museos, agrupaciones deportivas. En este punto es importante recordar la necesidad de colaborar con la biblioteca pública.
Más allá de sus ámbitos específicos de actuación y de sus funciones diferenciadas, ambas instituciones comparten un mismo esfuerzo en la promoción de la lectura que, sin duda, se enriquecerá con una estrecha colaboración.
Tener en cuenta a todos estos colectivos es posibilitar que la biblioteca escolar sirva como punto de referencia dentro del centro educativo y se consolide en la sociedad como un centro de recursos con entidad propia, que participa activamente en la vida social y cultural. Esta labor de difusión y proyección es especialmente importante en una biblioteca recién implantada o reformada, pero debe mantenerse como un esfuerzo permanente de comunicación.
El objetivo, en definitiva, es establecer vías de comunicación entre la biblioteca y los distintos sectores de la comunidad educativa.
Se trata, en un primer momento, de ofrecer y recabar información desde la biblioteca, tratando de implicar progresivamente a todos sus usuarios en un proceso multidireccional que llegue a situarla en el núcleo de una acción pedagógica integrada.
Los contenidos Al margen de la información específica que la biblioteca escolar difunda a lo largo de todo el curso, hay algunos datos básicos que es necesario dar a conocer:
Localización: ubicación de la biblioteca dentro del centro.
Horario de atención al público.
Normas y requisitos de acceso: ¿Es preciso un carnet? ¿Hay que cumplimentar algún impreso?
Tipología del fondo: bibliográfico, audiovisual, publicaciones periódicas, publicaciones electrónicas, etc.
Servicios básicos: consulta, préstamo, fotocopiadora, acceso a Internet.
Actividades y programas concretos coordinados por la biblioteca escolar.
Técnicas de promoción y difusión Las posibles estrategias de promoción son muchas y muy variadas, pero su efectividad puede incrementarse con una adecuada planificación y conjunción de esfuerzos: cualquier iniciativa general en la que participen varios agentes o, mejor aún, un plan de difusión que llegue a vincular a todo el centro, serán más efectivos que las pequeñas acciones aisladas. En todo caso, para que la información sea completa y eficaz, es preciso diversificar los medios, partiendo de una actitud de permanente apertura y atención hacia alumnos y profesores, que se concreta en:
Colaboración con los profesores que participan en proyectos específicos (concursos, exposiciones, revista escolar): en los docentes más activos encontraremos buenos interlocutores que, además de ver reforzadas sus iniciativas con los recursos bibliotecarios, se mostrarán , sin duda, más receptivos hacia otras vías de colaboración, pudiendo vincular sus esfuerzos al trabajo de un equipo y a un núcleo de recursos documentales.
Implicación del alumnado, ofreciéndole responsabilidades: permitir que los alumnos participen directamente en la gestión de ciertos servicios bibliotecarios es la forma más natural de integrar el uso de la biblioteca en sus hábitos cotidianos.
Hay muchas fórmulas para coordinar esta participación: carnet de colaborador, plan de ayudantes bibliotecarios, funciones especializadas (búsqueda en el catálogo, elaboración de dossiers, etc.).
Como en cualquier otra propuesta, es importante informar con claridad acerca de estas posibles colaboraciones para que nadie se sienta discriminado.
Además de esta postura de colaboración, el bibliotecario
o bibliotecaria puede promover algunas estrategias concretas de actuación:
Charlas de presentación: en las aulas, en los seminarios, en las reuniones
del APA, incluso en el patio, es posible reunir a un pequeño colectivo
interesado y, de modo formal o bien desenfadado, presentar el centro de
recursos. No se trata de convertirse en feriante o vendedor ambulante,
sino de aprovechar cualquier posible espacio de comunicación para darse
a conocer.
Visitas en grupo a la biblioteca con el fin de mostrar in situ
la configuración de este servicio tanto a pequeños grupos de padres como
al profesorado.
Respecto a este colectivo, la organización de una jornada de docentes
en la biblioteca puede resultar el mejor modo de intercambiar puntos de
vista y aumentar el número de colaboradores.
Esta toma de contacto puede ser el punto de partida para desarrollar conjuntamente planes formativos o,
en caso de que exista ya alguna propuesta concreta, experimentar previamente
las actividades programadas para el alumnado y analizar el funcionamiento
de las mismas.
Exposiciones, mesas redondas y otros eventos relacionados con la lectura o con otros temas educativos y culturales organizados dentro del espacio de la biblioteca. Estas actividades se verán reforzadas con el correspondiente apoyo bibliográfico y constituyen , para quienes todavía no la conocen, otra manera de descubrir un lugar abierto a múltiples propuestas. Las exposiciones pueden acompañarse de actividades que ayuden a conocer mejor sus contenidos (talleres, juegos y otras posibilidades didácticas). La programación de estas actividades en la biblioteca es una interesante vía de aprovechamiento de sus recursos. Un ejemplo de dinamización de una muestra gráfica en la biblioteca es la actividad Vamos a reirnos muy en serio del racismo, organizada por el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil en colaboración con la asociación Presencia Gitana.
Conmemoración de acontecimientos significativos: ofreciendo información de los mismos en la biblioteca, seleccionando bibliografía relacionada u organizando pequeñas actividades (el carnaval, el día del libro, el día mundial del medio ambiente., etc.). Hay muchas fechas especiales a lo largo del año que se pueden aprovechar pedagógicamente. Algunos materiales de apoyo pueden favorecer esta labor de difusión:
Proyección de vídeos explicativos acerca del papel de la biblioteca en el centro escolar. Pueden ser vídeos de producción propia, cuya realización por parte de profesores y estudiantes sea un factor más de motivación e interés hacia la biblioteca, o bien algunos de los vídeos que actualmente pueden encontrarse en el mercado, como La biblioteca escolar. Ni te lo imaginas, editado por la Asociación Rosa Sensat en 1994.
Guía del usuario: una breve y sencilla información sobre la biblioteca (su distribución espacial, los horarios, normas y servicios...) en cuya elaboración pueden participar los alumnos. Es importante definir con prioridad los principales contenidos que queremos destacar, sin olvidar los aspectos gráficos, definitivos para obtener un resultado atractivo y claro. Es importante que esta guía se haga llegar al mayor número posible de personas.1
Panel informativo en un lugar visible del centro escolar: Ofrecer un espacio donde la biblioteca pueda informar de sus nuevas adquisiciones, recomendar libros, informar de sus actividades o lanzar propuestas de participación.
Elaboración y difusión de guías
de lectura: Confeccionar listados bibliográficos sobre
diversos temas, bien en relación con algún área curricular (para ello
es importante prestar atención a las demandas de los profesores y profesoras),
o sugerencias de lectura relacionadas con temas de actualidad o de especial
interés entre el público infantil y juvenil.
Material publicitario: octavillas, pegatinas, carteles, eslóganes,
viñetas de cómic, puntos de lectura. Las técnicas de marketing ofrecen
múltiples sugerencias para publicitar la biblioteca escolar.
La iniciativa puede partir de los profesores responsables de la biblioteca,
involucrar a otros docentes (el profesor de dibujo, por ejemplo, puede
preparar con sus alumnos carteles, cómics u otras formas de diseño) y
a los alumnos (exposiciones, concursos de anuncios, etc.).
La originalidad y el sentido del humor son dos buenos aliados propagandísticos.
Además de hacer presente la existencia de la biblioteca escolar dentro
de su entorno inmediato y de idear estrategias para captar el interés
de toda la comunidad hacia este servicio, sus responsables han de garantizar
en todo momento el encuentro satisfactorio entre usuarios y recursos.
La búsqueda de esta impresión favorable es algo más que una cuestión de
imagen: tiene consecuencias directas en la rentabilidad de la biblioteca
y mantiene vigente la necesidad de un permanente control de calidad.
Calidad que afecta a múltiples factores, además del espacial.
La composición de la colección, la actitud del bibliotecario,
las funciones que la biblioteca desempeña dentro del centro son
aspectos importantes que se analizan con detalle en otros capítulos
de este curso.
La principal función de la biblioteca escolar es el desarrollo de hábitos lectores, un amplio objetivo que la convierte en dinamizadora de la actividad pedagógica de la escuela: la lectura es la base que sustenta la capacidad de aprendizaje personal y, por tanto, las diferentes iniciativas didácticas participan de la lectura como eje común de su empeño.
La biblioteca escolar ha de emprender una tarea dinamizadora que acerque sus servicios a los diferentes miembros de la comunidad escolar y favorezca su crecimiento en relación con la lectura y el manejo de información.
La dinamización de la biblioteca escolar se puede estructurar en varios ejes: la animación a la lectura, la formación de usuarios y la educación documental. "El concepto de "dinamización" ha sido concretado en la biblioteca escolar en un doble sentido.
Por una parte implica todo lo concerniente a la incitación a la lectura, lo relativo al deseo, a la necesidad de leer y, por otra, todo lo relativo a la iniciación (nos hallamos en el terreno del poder leer, en el terreno de las actividades de estructuración2)".
En este último aspecto reside la especificidad de la biblioteca escolar frente a otros ámbitos bibliotecarios. El papel de la escuela es desarrollar la capacidad de leer, bien como una actividad de esparcimiento personal o como una práctica con finalidad informativa.
La formación de usuarios es una tarea pedagógica
muy relacionada con esta intrínseca función capacitadora de la escuela.
Todas las bibliotecas (públicas, infantiles o especializadas) tienen el
compromiso de formar a sus usuarios para garantizar el máximo aprovechamiento
de sus recursos.
Sin embargo, en la biblioteca escolar este compromiso es la raíz que justifica
su implantación en el centro puesto que aglutina todo un proyecto integral
como respuesta a su natural vocación formativa. "La integración
de la biblioteca en el conjunto de la comunidad escolar se ve, cada día
más, como un necesidad.
El incremento progresivo de la información,
el descenso de los índices de lectura y el número creciente
de analfabetos funcionales, entre otras cosas, son indicadores de los
comportamientos sociales en los que la biblioteca escolar y, por extensión,
la escuela pueden intervenir a la hora de plantear la formación
de los alumnos.
La sociedad actual genera grandes cantidades
de información y requiere, a la vez, su uso constante.
La adquisición de los instrumentos y de las capacidades necesarias
para poder trabajar con el flujo informativo resultará, cada vez
más, indispensable. En este sentido, la biblioteca escolar aparece
como un agente igualitario que ofrece las mismas posibilidades a todos
los alumnos, independientemente del entorno intelectual en que se muevan."
3
La formación de los usuarios en la biblioteca escolar no es una necesidad exclusiva de la últimas etapas de escolarización, sino que debe comenzar desde las primeras edades, cuando el niño entra en contacto por primera vez, con el libro, discurriendo de un modo paralelo a su búsqueda de respuestas, a su curiosidad por cuanto le rodea. La formación en edades tempranas favorece el desarrollo de mecanismos de búsqueda, potencia la autonomía y asienta las bases de un progresivo aprendizaje documental.
Así lo demuestra el trabajo desarrollado por Nuria Díaz, Miguel Angel San José y Cristina Naharro.
En su artículo Formación de usuarios en la escuela primaria estos autores exponen las conclusiones de una experiencia formativa realizada con un grupo de escolares en la que comprobaron que tras acercarse a la biblioteca y conocer las diferentes fuentes documentales que posee, el niño es capaz de utilizar por si solo estos recursos para satisfacer sus inquietudes intelectuales y es capaz de generalizar dicha experiencia.
No obstante, es preciso adaptar los objetivos de esta
disciplina al nivel de madurez del alumnado.
Sólo adecuando la complejidad de las tareas documentales a las capacidades
intelectuales en cada ciclo formativo, buscando una progresión en
los aprendizajes de las diferentes etapas, podremos garantizar la efectividad
de cualquier iniciativa.
El esquema propuesto por Mónica Baró y Teresa Mañá puede servir como pauta para esta programación:
| OBJETIVOS Y ACTIVIDADES PARA LA FORMACIÓN DE USUARIOS EN LOS DIFERENTES CICLOS EDUCATIVOS | |
| EDUCACIÓN INFANTIL. PRIMER CICLO | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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| EDUCACIÓN INFANTIL. SEGUNDO CICLO. | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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| PRIMARIA. PRIMER CICLO | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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| PRIMARIA. SEGUNDO CICLO | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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| PRIMARIA. TERCER CICLO | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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| SECUNDARIA. PRIMER CICLO | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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| SECUNDARIA. SEGUNDO CICLO | |
| QUÉ ENSEÑAR | ACTIVIDADES |
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Baró, M; Mañà, T. El uso de la información.
Pautas de programación para la formación del usuario de la biblioteca escolar.
En: Textos de Didactica de la Lengua y la Literatura, nº1, 1994, p.131-137.
Como puede verse, las autoras contemplan tres facetas progresivas que exigen
intervenciones diferenciadas: el estudio de las fuentes de información,
la búsqueda de la información y la utilización de los
materiales.
Esta clasificación sigue la línea marcada desde Francia por
Madeleine Couet, quien ha establecido una tipología que vincula las
dinámicas formativas con las competencias del lector eficaz. "El
objetivo es hacerles capaces de recorrer las etapas que van de la aptitud
para delimitar el sujeto de su búsqueda, a la capacidad en restituir
y utilizar la información, lo que exige el desarrollo de competencias
previas."4
Estos aprendizajes se exponen detalladamente en la tipología de Madeleine Couet.
La formación de los usuarios en la biblioteca escolar
va, por tanto, más allá del simple manejo de instrumentos
informativos (índices, catálogos) o del desarrollo de destrezas
de búsqueda.
Supone construir un modelo pedagógico en torno a un espacio de
comunicación en el que participe todo el profesorado, promoviendo
experiencias de aprendizaje que desarrollen la progresiva autonomía
informativa de los alumnos y generando procesos de retroalimentación
didáctica que vinculen la biblioteca a la práctica diaria
en las aulas.
La formación de usuarios debe llevarse a cabo en
la biblioteca escolar y en el aula, formando parte de las programaciones
didácticas.
Es importante incluir actividades en colaboración con la biblioteca
pública. Nuestro plan de formación de usuarios tiene que
conseguir que cuando el alumnado finalice su etapa escolar, sea capaz
de:
-Enfrentarse sin miedos al espacio de la biblioteca escolar y la biblioteca pública, utilizándolas de manera autónoma.
-Localizar y recuperar la información en cualquier tipo de soporte o medio.
-Conocer los distintos documentos informativos y seleccionar el que más interese.
-Seguir utilizando las bibliotecas para la información, el estudio
o el ocio. La formación de usuarios permitirá, en definitiva,
que el alumnado y el profesorado adquieran las destrezas y capacidades
necesarias para trabajar con la información, cada día más
numerosa y variada y también más imprescindible. Un programa
de formación de usuarios debería incluir:
a) Conceptos referidos a:
b) Procedimientos referidos a:
Acceso a la información: Cómo utilizar:
Según Madeleine Couet, las actividades de formación
de usuarios:
"...están orientadas a la adquisición por parte de
los niños de competencias relacionadas, por una parte, con la apropiación
de los lugares de lectura, es decir, aprender a situarse, a hacerse con
esos lugares de lectura y, por otra, con la apropiación de las
herramientas documentales en la BCD y en el CDI5
y con el propio libro, es decir, saber utilizar en un libro documental
un sumario, un anexo, un glosario, etc. Aprender, por tanto, a localizar
las herramientas documentales y saber utilizarlas. Por otra parte, se
trata de ser capaz de apropiarse de los objetos de lectura, del objeto
formal, físico, el libro, la cubierta, la portada, el título,
etc., ¿cuál es el circuito del libro desde el autor al lector?,
la entrada en el texto en función de los géneros literarios.
El último gran grupo de competencias que tendrían que adquirir
son aquellas pueden hacerles capaces de tener una práctica de lectura
reflexiva, de saber evaluar esa práctica individual, esos resultados
y sus gustos y compararlos con los de otro lector de la misma o diferente
edad."6
Estos aprendizajes pueden favorecerse si buscamos recursos motivadores,
que relacionen las actividades propuestas con sus principales intereses.
El niño es por naturaleza un gran investigador. Su curiosidad por
el mundo que le rodea le lleva a analizar y a comparar, siguiendo la pista
de cualquier objeto o persona que haya llamado su atención. Su
interés por el juego surge del deseo de experimentar situaciones
estimulantes, que desafíen sus habilidades y le lleven a imitar
el comportamiento de los adultos.
Por todo ello, plantearnos un proyecto formativo para la búsqueda
documental supone partir de los intereses infantiles, mediante dinámicas
que provoquen experiencias significativas para su aprendizaje y que recojan
los principales componentes del juego de aventuras:
Se trata, en definitiva, de crear un marco simbólico que proporcione atractivo y coherencia a las propuestas de búsqueda.
En una programación de formación de usuarios debemos tener en cuenta distintos niveles que vayan desde un conocimiento del espacio hasta concluir con la elaboración por parte del alumno de su propia información, aspecto que abordaremos en el apartado dedicado a la educación documental.
Primer nivel: Aproximación al espacio |
El objetivo de este nivel es conseguir que el espacio de
la biblioteca sea para los niños algo muy familiar, que lo identifiquen,
lo valoren y lo aprecien. Se debe conseguir que los alumnos y las alumnas
asimilen este espacio como un lugar de referencia en su actividad cotidiana,
que reconozcan los recursos puestos a su disposición y aprenden
a desenvolverse entre ellos con naturalidad y eficacia. Un primer paso
para lograr que conozcan el espacio sería una buena señalización.
Para trabajar este objetivo, Madeleine Couet propone la siguiente clasificación
de actividades:
PARA APROPIARSE DE LOS LUGARES, SITUARSE7
Estas actividades pueden servir, como indica esta
autora, "para ayudar a los niños a moverse en el centro de
recursos, a conocerlo, a situarse en las diferentes categorías
de documentos con el fin de que accedan a la información buscada
y adquieran autonomía ante al fondo documental de la biblioteca
escolar."8
A continuación mostramos una selección de contenidos y de actividades para trabajar este objetivo en cada una de las etapas educativas:
Educación Infantil:
Reconocer el espacio de la biblioteca escolar, familiarizarse con él.
Distinguirlo de otros espacios parecidos: rincón de lectura, biblioteca pública.
Saber lo que podemos encontrar en ella, fijándose especialmente en la diferencia entre obras de ficción y obras de conocimientos.
Conocer y respetar algunas normas sencillas de comportamiento y uso de la biblioteca.
A través de juegos de preguntas y respuestas alternativas podemos ir fijando ideas sobre cómo usar la biblioteca, sus principales normas o servicios. A continuación se ilustran algunos ejemplos de actividades dirigidas a esta etapa.
Educación Primaria:
Dominar el espacio de la biblioteca: cómo se organiza, distintas secciones.
Conocer el funcionamiento y normas de la biblioteca y sus servicios.
Respetar y cuidar la biblioteca y sus materiales.
Reconocer los distintos documentos que podemos encontrar en ella y
sus elementos identificadores: título, autor, editorial
Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato:
Dominar el espacio y saber usar la biblioteca escolar como un espacio de recursos y de ocio.
Distinguirla de otros espacios de información y ocio: biblioteca pública centros de documentación, archivos, museos.
Involucrarlos en el proceso de gestión de la biblioteca.
Conocer cómo funciona la biblioteca, cual es el proceso que siguen los documentos hasta llegar a manos de los usuarios.
Existen numerosas experiencias que nos pueden dar ideas para trabajar la aproximación al espacio de la biblioteca. Estas son algunas de ellas:
JUEGO DE LA TRIBLIOTECA: Es una actividad para realizar durante una visita puntual a la biblioteca. con niños y niñas mayores de 10 años. Se propone a los niños conocer, de un modo divertido, a partir de un esquema de pregunta-respuesta basado en el popular juego del "Trivial", los recursos, servicios y actividades que puede ofrecer, la biblioteca.
JUEGO DE LAS PISTAS: Una propuesta de rastreo informativo dirigida a estudiantes de Educación Secundaria que pretende facilitar una primera toma de contacto con la biblioteca. Si bien se experimentó como una propuesta de colaboración del Instituto con la Biblioteca pública, creemos que puede ser una experiencia válida para dar a conocer la biblioteca escolar.
Segundo nivel: Cómo localizar la información que nos interesa. |
A continuación mostramos una selección de contenidos y de actividades para trabajar este objetivo en cada una de las etapas educativas:
Tercer nivel:Conocer las fuentes de información. |
Un requisito necesario para saber estar informado es descubrir la posibilidad de encontrar respuestas con la ayuda de los recursos bibliotecarios.
Muchos estudiantes rechazan la actividad investigadora
como resultado de un prejuicio respecto a la información: en términos
generales se considera que el saber es la acumulación de datos
y conocimientos respecto al mayor número posible de cuestiones.
Puesto que la mayor parte de los alumnos y alumnas no encuentran en su
memoria los datos que buscan, afrontan su ignorancia con fatalismo, buscando
una rápida respuesta que les permita dedicarse a otras actividades.
Frente a esta visión negativa es preciso promover experiencias
estimulantes en relación con la búsqueda documental. Se
trata de plantear la actividad investigadora como un reto personal, demostrando
que el saber está al alcance de todos si conocemos las claves que
permiten localizar y contrastar la información.
Todo esto se debe iniciar desde las primeras etapas educativas, adecuando
los contenidos y actividades a la edad de los alumnos. A continuación
ofrecemos una selección de contenidos y actividades para trabajar
este nivel en las diferentes etapas educativas:
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Una muestra de actividades para el descubrimiento de las fuentes documentales es la experiencia. Tras las huellas de la información un programa de formación de usuarios que mediante el humor y el misterio implica a los participantes en una actividad de búsqueda que requiere el manejo de materiales documentales en diferentes soportes.
El programa, dirigido a alumnos de Educación Primaria (4º,5º y 6º curso), consta de ocho sesiones de trabajo en la biblioteca, de 90 minutos de duración cada una.
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De un modo más exhaustivo, Cristina Ameijeiras nos muestra algunas dinámicas para realizar con diccionarios como instrumento básico de acceso a la información. Así lo expone en su artículo Para aprender a usar los diccionarios.
Otro ejemplo de actividad para el uso de las fuentes de
información es el “Lunijuego”, a través del
cual intentamos que los alumnos de E. Primaria adquieran nuevos conocimientos
sobre la luna usando los documentos de la biblioteca. Como si se tratara
de una oca, deberán ir superando una serie de pruebas y preguntas
según caigan en una casilla o en otra:
Buscar en diccionarios qué es alunizar, cráter, telescopio;
por qué no se borran las huellas en la luna; quién fue el
primero en llegar a la luna; qué número de la clasificación
tienen los libros sobre la luna; etc.
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- Saber localizar sin problemas lo que se necesita.
- Tener unos criterios para valorar y seleccionar la información.
- Manejar todo tipo de obras de referencia en cualquier soporte.
- Uso de Internet y documentos electrónicos.
Como hemos visto, la formación de usuarios debe ser un proceso continuo a lo largo de toda la etapa escolar, de manera que cuando los alumnos finalicen sus estudios estén habituados al uso de las bibliotecas y de sus recursos. Por último, nos parece importante señalar que la formación de usuarios debería realizarse desde todas las áreas porque en todas ellas es necesario saber utilizar distintas fuentes, saber localizar la información pertinente y saber elaborarla con criterios propios. De ahí la importancia de incluir este tipo de actividades en la programación didáctica. El objetivo final sería conseguir que los alumnos percibiesen la biblioteca como un lugar de uso habitual en su vida escolar y un lugar al que recurrir en el futuro como usuarios de bibliotecas públicas, universitarias, etc.
El creciente desarrollo de los estímulos informativos,
así como la diversificación de los medios de comunicación
con la aparición de nuevas tecnologías, han transformado
totalmente el concepto de lectura en nuestra sociedad, creando nuevas
prioridades formativas que permitan asimilar y dominar todos los conocimientos
a los que se puede acceder. El incremento del número de fuentes
documentales y de las destrezas requeridas para acceder a los nuevos medios
hacen que la labor educativa resulte, cada vez más compleja.
Se trata no sólo de poner la lectura al alcance de los ciudadanos,
facilitándoles el encuentro con la información, sino de
enseñarles a procesarla. Estamos inmersos en un proceso de globalización
económica y cultural, en el que están diluyéndose
muchas fronteras políticas, económicas e ideológicas
y donde las empresas actúan en un mercado mundializado. Las redes
de comunicación y la existencia de grandes grupos multimedia, permiten
la rapidísima circulación de información, dirigida,
en muchos casos, a reforzar las ideas preconizadas por los sectores sociales
dominantes. Es necesario crear las condiciones para que el individuo pueda
moverse en la ingente maraña de impactos informativos, apostando
por el conocimiento de los procesos que permitan al lector dominar dicha
información.
Debemos facilitar que nuestros estudiantes puedan enfrentarse a ese bombardeo
de información, sabiendo seleccionar la que es relevante y también
siendo capaces de advertir su sesgo, analizarla críticamente y
construir un aprendizaje significativo. No se trata sólo de saber
encontrar la información de una forma rápida y eficaz sino
de fomentar el pensamiento crítico y proporcionar
los medios para aprender a aprender.Si no se tiene presente
este eje vertebrador de lo que será el trabajo en la biblioteca
escolar, existe el peligro de fomentar lo que Postman define como "el
ideal de tecnócrata, una persona sin compromiso, sin punto de vista,
sin una postura moral, social o intelectual, pero con muchas habilidades
vendibles en el mercado"13
. La educación documental permite que el alumnado conforme una
ciudadanía más libre, en guardia contra el pensamiento único.
Félix Benito Morales define la educación documental como una nueva enseñanza transversal cuyos aspectos básicos son aprender a pensar, aprender a informarse y aprender a vivir, "con la finalidad de hacer de los ciudadanos personas que sepan actuar de forma autónoma y estratégica, capaces de enfrentarse a situaciones y contextos cambiantes, preparados para aprovechar, tanto los propios recursos mentales para autorregular el aprendizaje, actuando de forma participativa y solidaria, así como las herramientas tecnológicas que facilitan la localización, procesamiento y comunicación de información"14.
Cobos y Alvarez recogen los contenidos de las diferentes áreas, en este caso de la ESO, que tienen relación con la
educación documental.15
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USO DE LA MEDIATECA
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USO DE LA DOCUMENTACION
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HÁBITOS
BÁSICOS DE TRABAJO INTELECTUAL
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TRABAJO DE INVESTIGACION
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TRABAJO COOPERATIVO
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Conocer el papel que desempeña
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Respetar y manejar adecuadamente los documentos
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Buscar palabras nuevas y listar terminología
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Reconocer palabras clave de un párrafo
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Jugar un papel activo
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Reconocer tipos de documentos
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Diferenciar partes del libro
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Concentrarse
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Reconocer ideas principales en un párrafo
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No desviarse del objetivo del grupo
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Reconocer
el espacio
Localización
y señalización
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Diferenciar entre libros de lectura y documentales
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Escuchar
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Referenciar la bibliografía
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Expresarse
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Conocer la clasificación y orden de los documentos
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Elegir un libro que guste
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Planificar el tiempo y ser sistemático en
el trabajo
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Reconocer ideas principales en un artículo
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Intercambiar
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Reconocer las partes de una ficha catalográfica
en papel
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Usar diccionarios de la lengua
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Ejercitar el juicio propio
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Extraer información del título y del
índice
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Discutir
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Utilizar catálogos de autores y títulos
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Usar 2 tipos de enciclopedias
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Subrayar
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Analizar documentos sencillos
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Organizar distintos tipos de reunión
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Utilizar catálogos de materias
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Usar diccionarios específicos
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Tomar notas
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Reconocer las distintas etapas de una investigación
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Identificar distintos tipos de participantes
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Determinar servicios de una mediateca
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Usar otro tipo de obras de referencia
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Resumir
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Definir objetivos de búsqueda
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Desempeñar el papel que le corresponda
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Usar bibliografía escondida
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Realizar esquemas
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Seleccionar la bibliografía necesaria
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Elaborar informes de las reuniones
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Diferenciar tipos de bibliotecas
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Usar bases de datos
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Distinguir entre hechos y opiniones
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Saber leer superficial y selectivamente
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Tomar decisiones y llegar a acuerdos
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Localizar documentos en otras bibliotecas
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Analizar lenguaje musical, cinematográfico,
plástico...
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Contrastar fuentes
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Seleccionar información y organizarla lógicamente
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Exponer oralmente
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Utilizar para el almacenamiento de información
otros soportes
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Buscar información telemática
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Citar a pie de página
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Argumentar
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El diseño de las diferentes tareas formativas
que se han venido exponiendo a lo largo de este capítulo debe integrarse
en un proyecto global de educación documental. Se trata de un largo
camino de adquisición instrumental cuyo último aspecto es
el aprendizaje del proceso de investigación.
Es preciso insistir en la necesidad de vincular estos aprendizajes a proyectos
de trabajo específicos. Sólo es posible aprender a aprender
mediante experiencias concretas de aprendizaje. La penetración
de nuevos soportes y nuevas tecnologías en la biblioteca escolar
es imprescindible y habrá de ser tenido en cuenta al realizar actividades.
Pero el simple hecho de usar dichas tecnologías no cambiará
las cosas. Es misión de la biblioteca escolar dar al alumnado un
sentido de coherencia en sus estudios, un sentido de propósito,
de significado, de interconexión en aquello que aprende. Y una
de las maneras más efectivas de conseguirlo, es la realización
de proyectos documentales.
Los proyectos documentales Los proyectos documentales son pequeños
trabajos de investigación en los que el alumnado trabaja
directamente con la documentación, aprendiendo a resolver problemas
y trabajar en autonomía. Son un excelente instrumento para estimular
formas nuevas de aprender/construir, acordes con la sociedad de la información.
Esta forma de trabajo, necesita de la biblioteca escolar y hace que ésta
muestre lo mejor de si misma. A la vez que investigan sobre una materia
o problema concreto, los escolares se familiarizan con los mecanismos
de búsqueda de información y trabajo intelectual.
Existen distintos modelos que señalan las etapas a recorrer para
desarrollar un trabajo de investigación. Como ejemplo, reseñamos
dos de los más asentados. El Modelo Big6 (Mike Eisenberg
y Bob Berkowitz) El Modelo Big6 trata de sistematizar la solución
de problemas de información apoyándose en el pensamiento
crítico. Su eje central es fomentar la capacidad de manipular la
información para lograr soluciones significativas.
1 |
Definición de la tarea a realizar |
Enfocar |
¿Cuál es el problema? |
2 |
Estrategias para buscar información |
Planear la búsqueda |
¿Cómo debo buscar? |
3 |
Localización y acceso |
Clasificar |
¿Qué obtuve? |
4 |
Uso de la información |
Seleccionar |
¿Qué es lo importante? |
5 |
Síntesis |
Sintetizar y producir |
¿Cómo encajan juntos? ¿A quién va dirigido? |
6 |
Evaluación |
Evaluar, reflexionar |
Y entonces, ¿qué aprendí? |
Las seis etapas de la búsqueda de información (Paulette Bernhardt) Propuesta dirigida específicamente al alumnado de Secundaria:
1. Determino la materia:
a. Conozco el trabajo a realizar
b. Identifico qué se
c. Tengo una visión global sobre la materia
d. Elijo el punto de vista sobre el que la voy a tratar
e. Elaboro un plan de trabajo
2. Busco las fuentes de información:
a. Identifico los tipos de documentos necesarios
b. Busco la información
3. Selecciono los documentos:
a. Clasifico y selecciono la información encontrada
b. Identifico los contenidos que necesito
c. Anoto las referencias
4. Leo la información:
a. Hago una lectura rápida
b. Leo atentamente y tomo notas
c. Clasifico mis notas y reviso mi plan de trabajo
5. Trato la información:
a. Analizo la información recogida
b. Reflexiono sobre mi trabajo
6. Comunico la información:
a. Elaboro el plan de redacción final
b. Respeto las normas (fondo y forma)
c. Cito mis fuentes
d. Corrijo mi trabajo
Sea cual sea el modelo elegido, es conveniente que desde la biblioteca se elabore una pequeña guía que los estudiantes puedan tener a mano como recordatorio de los pasos a seguir para realizar una investigación. Mostramos a continuación un ejemplo de ficha informativa:16
Estas fichas son un instrumento más de todo un plan global de
intervención educativa documental.
Cada vez son más las experiencias prácticas que pueden
ilustrar este concepto del aprendizaje investigador. En nuestro país,
Félix Benito Morales ha sido uno de los precursores de dicha
acción formativa, reivindicándola como disciplina curricular.
En su artículo El
desafío de enseñar a pensar mediante las técnicas
documentales, desarrolla el programa HEBORI (Habilidades
y Estrategias para Buscar, Organizar y Razonar la Información)
según los principios de la Educación Documental.17
Otros ejemplos de programas para el aprendizaje investigador desarrollados
con alumnos de E. Primaria y Secundaria son, respectivamente:
Instrumentos de la orquesta y de la escuela: la organización de una exposición sobre la orquesta da pie al desarrollo de un proyecto documental.
Hacer un documental es... Dossier y cantar: La realización de un documental en vídeo sobre un tema elegido por los alumnos es el pretexto para elaborar un dossier completo sobre esa materia, practicando en equipos de trabajo el proceso de documentación necesario en toda investigación.
Los comentarios de algunos profesores que han participado en este
programa ponen de manifiesto los avances formativos que tales dinámicas
promueven en el alumnado:
"Creemos que los objetivos marcados se han alcanzado plenamente. Los
alumnos han seguido con gran interés las sesiones de trabajo
y han tenido la oportunidad de:
A lo largo de las ocho sesiones que ha durado el programa, hemos podido constatar que los alumnos no sólo no se han cansado sino que su interés ha ido en aumento."
"Han descubierto las posibilidades y recursos informativos que ofrece
una biblioteca, así como su sistema de organización
y la forma de acceso a todos sus fondos. Han comprendido el proceso
a seguir en una búsqueda documental a través de ellos
mismos y de su propio trabajo.
Es preciso comprobar la eficacia de estos programas, diseñando estrategias de evaluación que muestren, desde diferentes
puntos de vista (los alumnos, los docentes, los bibliotecarios), no
sólo la opinión o la actitud de los implicados frente
a dichas actuaciones sino el logro efectivo de los objetivos planteados.
Aunque sea preciso economizar esfuerzos, la combinación de
varias técnicas de evaluación aportará una visión
más completa de la práctica que queremos evaluar. Para
conocer con más profundidad estas técnicas puede consultarse
el manual de Svinicki y Schwartz sobre la formación de profesionales
y usuarios de bibliotecas18.
Esta obra ofrece, además, un interesante soporte técnico
para el diseño de dinámicas instruccionales en técnicas
documentales.
La evaluación debe ser un medio de retroalimentación
que enriquezca los programas formativos de la biblioteca escolar.
Sólo replanteando permanentemente su trabajo y analizando el
papel que desempeña en el centro educativo es posible afianzar
progresivamente este imprescindible recurso de aprendizaje como el
núcleo de un proyecto pedagógico integral.
El desarrollo de un plan de animación a la lectura desde la biblioteca
escolar debe partir de la efectiva implantación de ésta
en el centro educativo, lo que supone el conocimiento de sus posibilidades
por parte de todos los miembros de la comunidad escolar que son quienes,
en última instancia, van a legitimarla. Para posibilitarlo es
preciso diseñar un plan de difusión que dé a conocer
sus recursos y los dinamice y favorezca el máximo aprovechamiento
de materiales y servicios dentro del espacio bibliotecario.
Esta labor de proyección culmina en el desarrollo de programas
formativos que conecten la biblioteca escolar con el Proyecto curricular
del centro. La apropiación del espacio y de los recursos bibliotecarios
por parte de los alumnos constituye así el primer paso de un
proyecto global de educación documental, cuyo objetivo es garantizar
la autonomía en el acceso a la información y el pleno
desarrollo de las capacidades intelectuales.