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La televisión por cable y
por satélite, el vídeo, el dvd y otras tecnologías
digitales hacen que el público acuda menos a las salas de
cine. Por ello, la industria cinematográfica reestructura
su organización y sus estrategias comerciales, y para atraer
al público se recurre a los efectos especiales, a la violencia
y al sexo.
Las técnicas digitales dan
lugar a películas como Terminator
2: Judgement Day (1991), y
Toy Story (1995).
Junto a las películas para todas las edades, se produce cine
de violencia, erótico, policíaco y de terror, sacando
ventaja al conservadurismo de la oferta televisiva.
Las propuestas de más calidad
de los años anteriores se orientan sólo a sectores
intelectuales, universitarios y a las salas especiales. Así
continúan las tendencias alternativas de producción
independiente, con puntos de vista no ortodoxos y estilos no convencionales.
Pero tienen una distribución muy restringida y sólo
algunas llegan un poco más al público, como los trabajos
del grupo Dogma 95.
También hay un cine que sigue
las propuestas feministas de los 70s, y en ocasiones las revitaliza
con puntos de vista diferentes.
La cultura cambia y se hace menos
crítica, pero también hay más oportunidades
para un cine de vanguardia o independiente; incluso, las tecnologías
digitales van a hacer posible producir películas muy baratas.
Además, la utilización
de las tecnologías digitales (en teléfonos, cámaras,
ordenadores, internet, GPS...) da origen al expanded cinema,
un cine fuera de las salas, con vídeos, películas,
entornos interactivos ( en los que el espectador puede ser cámara,
editor o protagonista) y aplicaciones on line.
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Capítulo 8: Los trucos. Terminator 2.
Capitulo 9: Cómo se hace una película.
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