Cine e interculturalidad: Integración y racismo
Introducción: sobre la escuela, el cine y un mundo mestizo
"En algún lugar del camino, en nombre de las reformas educativas, los diseñadores de las políticas educativas han confundido estructura con finalidad, medidas con realizaciones, medios con fines, sumisión por compromiso y -sobre todo- enseñar con aprender. (...) La innovación exige creatividad, imaginación, autonomía y correr riesgos (...). Las reformas deben redirigirse hacia el objetivo esencial de la educación: aprender, es decir, aprender a crear, a resolver problemas, a pensar de manera crítica, a desaprender y reaprender, y a preocuparse por los demás y su entorno" Stoll, Fink y Earl (2003)
Muchos docentes son conscientes de cada día la escuela se encuentra más sobrecargada de demandas sociales y que bastantes padres, debido a los horarios de trabajo y a los largos desplazamientos laborales, delegan no sólo la formación sino buena parte de la educación en la organización escolar (y en la TV ). Desde algunos sectores se pide más horario de atención de la escuela (doce horas durante once meses) y que ésta vaya más allá de su tradicional función docente.
"En el ámbito de la educación, desde el nacimiento del cine hubo dos posiciones: la de quienes veían en el nuevo invento el origen de todos los males y el empeño pedagogista de quienes veían en el nuevo invento una panacea aplicada a la educación de masas" Javier Gurpegui
Aunque hay dos líneas de pensamiento diametralmente opuestas entre los docentes, muchos de los más importantes teóricos actuales de la educación propugnan una apertura de la escuela hacia las nuevas realidades sociales, una escuela más interesada en orientar y educar que en enseñar (seguro que esta idea chirría a algunos) y preocupada por fomentar valores y actitudes. Parece evidente que la escuela no puede continuar fundamentando su finalidad "educadora" en la mera transmisión de información en un mundo saturado de bancos de información.
La transversalidad que se introdujo en las actuales leyes ordenadoras del sistema educativo pueden propiciar que se enseñe a gestionar la información más que a informar. Para los que comparten -al menos en parte- la idea de una escuela que se abra a la sociedad de forma crítica donde los alumnos deben descubrir y aprender y en la que tengan y profundicen experiencias vitales (comprensión "emocional") puede sere muy útil el recurso a metodologías como el cine que fomenta la pedagogía del relato y la fábula y forma en estética.
Últimamente coexisten en nuestras aulas dos enfoques (aparentemente opuestos y, en el fondo complementarios):
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El fetichismo que se fascina ante las nuevas tecnologías de la comunicación, con independencia de su uso social y de su capacidad didáctica
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La educación en valores y otras "transversales" humanistas desde un tratamiento éticamente abstracto e inofensivo que desliga los conflictos sociales de las responsabilidades e intereses de quienes se implican en ellos.
(Todo ello, teñido de la tradicional desconfianza académica hacia el mundo audiovisual, al que se culpa de buena parte de las deficiencias cognitivas del alumnado).
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