Elaborar un proyecto para la biblioteca del centro |
El objetivo de todas las actividades realizadas a lo largo de este curso ha sido la formación de los participantes en el mismo para elaborar y desarrollar un proyecto que revierta sobre su centro educativo.
Los ejercicios realizados hasta el momento han permitido profundizar en el conocimiento de la biblioteca del centro, así como de otros recursos externos. Una vez conocido lo que se tiene y adónde se quiere llegar en un futuro no muy lejano, es necesario tener un proyecto en el que se definan los objetivos y las acciones para conseguirlo.
El proyecto garantiza que éstos estén bien definidos, bien secuenciados
y temporalizados, así como bien repartidos entre los miembros de
la comunidad educativa que participen en su desarrollo.
Además, permitirá hacer en su momento una evaluación de los logros y un
análisis de lo que no se ha podido realizar, junto con las causas que
hayan impedido conseguir un objetivo o realizar una actividad. Integrar
la biblioteca escolar en los procesos educativos del centro, organizarla,
automatizarla y dinamizarla requiere la realización de toda una serie
de tareas bastante complejas que suponen, además, la introducción de cambios
importantes en el centro.
El proyecto es el reconocimiento tácito de que no se puede hacer todo a la vez, sino que se deben concentrar los esfuerzos en un número limitado de objetivos, abordándolos poco a poco con una planificación realista.
"El concepto de limitación puede que resulte poco atractivo, pero siempre existe una selección involuntaria, por exclusión, de prioridades en el servicio. Los bibliotecarios deciden a diario sobre las opciones que se les presentan. Tomadas individualmente, esas opciones parecen en su mayoría poco importantes. ¿Qué libros hay que comprar? ¿Qué material hay que catalogar primero?... No obstante, el efecto de esas decisiones es acumulativo. Con ellas se define la biblioteca, se determina cómo se gasta el presupuesto y en qué debe ocupar su tiempo el personal."1
Las bibliotecas escolares cuentan, en general, con escasos recursos, que deben ser muy bien aprovechados. Por ello, es muy importante que la selección de objetivos se haga de forma consciente y meditada, de tal modo que se pueda ir mejorando la biblioteca paulatinamente.
"Creemos que dada la situación actual, evidentemente con muchas carencias, es necesario hablar de un modelo de biblioteca al que hay que llegar y que hay que ir construyendo curso a curso."2
Para facilitar la elaboración del proyecto (la actividad de evaluación final de este curso), se ofrecen a continuación una serie de pautas y un modelo de trabajo.
Tanto la consecución del modelo de biblioteca escolar expuesto en capítulos anteriores como la introducción de la informática en la misma, implican toda una serie de cambios organizativos y curriculares que hay que considerar cuidadosamente para tomar las decisiones adecuadas.
Para planificar es conveniente seguir una metodología apropiada: la de proyectos. Esta metodología ya se ha aplicado en los centros educativos para la elaboración de los Proyectos Educativo y Curricular. En síntesis, se trata de:
Todo esto significa tomar una serie de decisiones que tendrán que ser aprobadas por los órganos colegiados del centro.
La creación o transformación de una biblioteca escolar acorde con la reforma educativa implica replantear en el centro todos los aspectos relacionados con la formación lectora de los alumnos y alumnas, la gestión de los recursos didácticos y documentales y la difusión de la información. Entre los cambios que habrá que abordar se encuentran:
"La actitud del profesorado ante la biblioteca es fundamental. De poco
sirve tener una buena sala, correcta dotación de fondos, que estos
estén organizados, etc., si el claustro de profesores no asume que
la biblioteca escolar es una herramienta valiosa e imprescindible para alcanzar
muchos de los objetivos educativos. El uso adecuado de la biblioteca implica
también una determinada metodología y la utilización
por el alumnado de fuentes diversas de información y consulta además
-o en lugar- del libro de texto. Implica que la función de la biblioteca
se encuentre recogida en las programaciones de cada nivel y en el Proyecto
Curricular del Centro.
En la Programación General Anual deberá constar el plan de
trabajo elaborado por el profesor bibliotecario, así como el presupuesto
que se dedica a la adquisición de nuevos fondos y a la realización
de actividades (semanas del libro, boletines de la biblioteca, reprografía
del material de actividades, certámenes,)."4
La automatización de una biblioteca constituye tan sólo un medio y no
un fin en sí misma. Por ello es conveniente reflexionar sobre lo que se
espera de la automatización y sobre los objetivos de la misma.
La introducción de un sistema automatizado en una biblioteca escolar puede
contribuir a la consecución de los siguientes objetivos:
La automatización de la biblioteca, o la sustitución de un sistema ya instalado, es un proceso complejo que exige una buena planificación, ya que introducirá bastantes cambios en la organización y el funcionamiento de la misma.
Los resultados podrían estar muy alejados de las expectativas si no se parte de una planificación rigurosa y una organización adecuada del trabajo, teniendo en cuenta los problemas que pueden surgir.
Es preciso prever en la planificación cómo se va a realizar el paso de un sistema manual a otro automatizado y cómo se va a informar a los alumnos y profesores.
Es fundamental informar sobre el proyecto: por qué se quiere automatizar, qué cambios entrañará el nuevo sistema, qué formación van a recibir, etc. Conviene dar información periódica sobre el desarrollo del proyecto por medios formales e informales.
La comunicación interna juega un papel esencial ya que será más fácil
implicar a personas bien informadas que a personas totalmente ajenas al
proceso.
La implantación de un sistema automatizado conlleva mucho trabajo al principio y, aunque se haya realizado una planificación detallada del proceso, habrá que prever ciertos periodos de desorganización, causada por los cambios en la forma de trabajar.
En primer lugar, y tras decidir sobre la ubicación del equipo y de los terminales de consulta, se debe proceder a la adecuación de las infraestructuras en los locales de la biblioteca: revisar la instalación eléctrica, colocar los enchufes necesarios e instalar una línea telefónica para el módem, que permitirá establecer comunicaciones con el exterior.
Probablemente será necesario instalar mobiliario adecuado para el material informático. Y si se prevé la instalación de algún terminal de consulta, habrá que cablear el local entre el equipo central y el terminal.
Es conveniente estudiar a fondo las características de la aplicación informática para conocer las tareas que se pueden automatizar, la obligatoriedad o no de seguir un orden determinado en el proceso, las decisiones previas que habrá que tomar (por ejemplo, la política de préstamo), los datos que se deben tener a mano, las limitaciones que hay que tener presentes, etc. Para realizar esta primera aproximación es de gran utilidad el apartado manual de uso. La aplicación ABIES incluye, además del Manual de usuario, un apartado de Primeros pasos que orienta sobre la secuencia a seguir.
Dependiendo de los criterios pedagógicos establecidos al principio, debemos considerar qué procesos manuales deseamos mantener por las posibilidades educativas que ofrecen y en qué medida nos ayuda el ordenador a ello. Por ejemplo, puede ser interesante mantener los ficheros manuales para que los alumnos puedan practicar la búsqueda alfabética, entre otras muchas actividades posibles, como la clasificación de fichas, intercalación, etc. (…) ABIES no permite la impresión de fichas en formato ISBD, pero se podría cortar y pegar el texto del asiento bibliográfico en un documento de Word para imprimirlo posteriormente y elaborar un fichero manual.
Las características de cada biblioteca determinarán la organización del proceso de implantación del sistema automatizado. Es aconsejable ir automatizando progresivamente las diferentes funciones del sistema: catalogación y gestión de los fondos en primer lugar y después gestión de lectores y préstamo, lo cual permite una mejor adaptación del bibliotecario y de los lectores.
Se puede organizar un sistema de catalogación rápida de los documentos, reflejando solamente los datos básicos. Cada documento se equipará con el correspondiente código de barras para que los usuarios lo puedan sacar en préstamo. Dicha catalogación se puede completar en una segunda fase si se desea.
Se pueden simultanear el sistema manual y el automatizado hasta que se hayan eliminado los problemas con este último. Esto puede crear cierta confusión, pero por otro lado permite garantizar el servicio ininterrumpido a los lectores.
La automatización introduce una serie de tareas que son vitales para el correcto funcionamiento del sistema. Entre ellas están la realización de copias de seguridad, que es una de las principales, la reorganización de la base de datos, etc. Todas las labores periódicas que aseguran el buen funcionamiento del sistema deben ser realizadas por una misma persona, que será preferentemente el responsable de la biblioteca.
Se suele olvidar la cantidad de trabajo necesaria para crear y mantener las bases de datos. Es difícil calcular el tiempo necesario para la introducción de datos, pero puede ser revelador el tiempo empleado por otras bibliotecas. El mantenimiento es mucho más que la simple adición de registros. La utilidad de un sistema automatizado depende de la calidad de sus datos, que solamente puede ser garantizada con un control constante, que implica normalizar los métodos de trabajo, especialmente a la hora de introducción de datos, siguiendo criterios homogéneos de descripción bibliográfica.
El funcionamiento constante del sistema debe estar previsto incluso cuando se produzcan averías. En el mejor de los casos puede ser una pequeña avería, pero hay que prever soluciones para que se pueda mantener el servicio. Cuando surgen problemas, es necesario diferenciar si provienen del equipo o de los programas, para dirigirse al interlocutor pertinente.
Es importante establecer la prioridad de catalogación de los fondos. Para ello, puede ser interesante basarse en el sistema de clasificación utilizado por la biblioteca y decidir qué clases se van a catalogar en primer lugar y sucesivamente. El criterio debe ser el de los libros más solicitados por los alumnos. Así, si los alumnos se llevan en préstamo principalmente cómics, libros de animales y novelas de aventuras, habrá que empezar por esos documentos, hacer una catalogación básica, pegarles el código de barras, colocarlos en las baldas y pasar a otro conjunto de documentos.
Hay que tener claros también todos aquellos datos propios de la biblioteca que habrá que introducir aunque se copien los registros de otras bases de datos (número de ejemplares que se tienen, signatura cuando se clasifica con un sistema diferente de la CDU, ubicación, etc.).
Los resultados de la automatización se observan esencialmente a medio y largo plazo. Al ser éste un proceso largo, cuyos resultados no son inmediatos, la definición de objetivos permitirá evaluar si han sido conseguidos en sus diferentes fases.
La colaboración entre las bibliotecas y los creadores de los programas es muy importante para conseguir productos que respondan cada vez mejor a las necesidades de las primeras. Es importante sugerir mejoras para las nuevas versiones, con el fin de adaptar el programa a las necesidades reales de los centros y conseguir una aplicación de calidad. La web (http://abies.pntic.mec.es/) y el foro de ABIES tienen como objetivo facilitar la comunicación entre usuarios y de éstos con los creadores de la aplicación.
Conseguir una buena biblioteca depende en gran medida del presupuesto que se le dedique. Sus gastos son muy diversos; podemos distinguir entre los gastos de inversión, que sólo se realizan una vez, y los gastos de mantenimiento, que son repetitivos y se derivan del propio funcionamiento de la biblioteca.
Los principales gastos de inversión son: compra de libros y otros documentos, instalaciones y mobiliario, equipos informáticos, equipos audiovisuales, etc.
Los gastos de funcionamiento son, entre otros: reposición de documentos deteriorados, material fungible, organización de actividades de dinamización, mantenimiento del equipo informático y audiovisual, telecomunicaciones, etc.
Es necesario garantizar que la biblioteca del centro cuente con los recursos económicos que necesita. Se debe reservar anualmente una parte del presupuesto del centro para la biblioteca, lo cual implica que ésta se integre totalmente en el proceso educativo del centro, pasando a ser el recurso educativo básico.
La autonomía de gestión económica de los centros educativos deja en manos de la Comisión económica y, en último término, del Consejo Escolar la elaboración de un proyecto de presupuesto y la toma de decisiones sobre el destino de los fondos, distribuyéndolos libremente por capítulos según las necesidades e intereses. Por otro lado, permite la obtención de recursos extraordinarios por diferentes vías.
La dotación de un presupuesto para la biblioteca depende, pues, de la
voluntad del equipo docente, refrendada por la aprobación del Consejo
Escolar.
Cuando se elabora el proyecto de presupuesto, es aconsejable abrir un subapartado contable relativo a la biblioteca, que permita contar con datos precisos sobre lo gastado en un año. Esto facilitará, en su caso, el cálculo de un aumento o disminución de dicha cantidad en cursos posteriores. El subapartado "biblioteca" se puede incluir en cualquiera de los siguientes apartados previstos por la legislación: suministros, material de oficina o gastos diversos.
Para elaborar un presupuesto, hay que partir de la dotación real de la biblioteca una vez realizado el expurgo y comparar esos datos con las necesidades detectadas, haciendo una estimación de lo que costará satisfacerlas. En lo referente a los documentos, que es el gasto principal, hay que calcular un presupuesto de mantenimiento y un presupuesto de desarrollo. El primero es la cantidad precisa para conservar el fondo actual, lo que incluye la sustitución y la reparación de materiales, estimada en un 5% anual del conjunto de los fondos. La duración media de un documento en Secundaria no debería ser superior a los diez años, mientras que en Primaria se reduce a siete años.8 El presupuesto de desarrollo es la cantidad necesaria cada año para eliminar las lagunas y acercarse a la colección que se necesita. A la hora de hacer el presupuesto hay que considerar ambas cantidades.
La cantidad destinada a la biblioteca se puede calcular de diversos modos: un tanto por ciento del presupuesto global, una cantidad por alumno, una cantidad fija más un porcentaje cedido por cada Departamento a la biblioteca, etc. Las soluciones pueden ser variadas pero es interesante prever un presupuesto regular a 4-5 años (un mandato de equipo directivo), que se sitúe en torno al 20% del total del presupuesto del centro.
Conseguir un presupuesto para la biblioteca es importante, pero no lo es menos decidir cómo gastar el dinero de forma inteligente. A esto contribuye una definición de la política de selección que permite una adquisición lógica de recursos. La adquisición centralizada de los fondos evita duplicidades innecesarias de documentos y permite una utilización más racional del presupuesto, lo que a la larga beneficia a todos. En esta línea es muy interesante constituir una Comisión de compra que decida sobre las adquisiciones de documentos en el centro. En esta Comisión deben estar representados todos los equipos del centro (departamentos, ciclos, etc.), así como los encargados de la biblioteca.
Tampoco hay que olvidar la importancia de la cooperación con otras bibliotecas y el ahorro que supone contar con recursos ajenos proporcionados por centros de recursos, bibliotecas públicas, etc. Estas bibliotecas pueden ofrecer aquellos recursos cuya adquisición individualizada no compensa ya sea por su elevado precio, porque se usan de forma esporádica o porque necesitan de un mantenimiento costoso. Pueden contar con colecciones que no estarían muy justificadas en un centro escolar, pero que pueden ser muy necesarias en algunos momentos.
Teniendo en cuenta que no será posible cubrir desde el primer momento todas las necesidades, es importante establecer prioridades. El objetivo de equilibrar los fondos de la biblioteca se debe ir consiguiendo paso a paso. Por ello, es necesario tener un plan de compras, priorizando las mismas a corto y medio plazo. La propuesta anual de compra debe recoger las sugerencias y las propuestas de compra para el año en curso, intentando compensar las lagunas existentes. Es conveniente reservar una cantidad para novedades cada año y otra para equilibrar el fondo. En previsión de que pueda llegar un presupuesto extraordinario, es interesante disponer de una lista de lagunas por cubrir y de títulos que interesa comprar.
El modelo de trabajo que se propone a continuación ha sido experimentado en varios centros educativos y se ha confirmado como un instrumento útil para la definición y organización del trabajo.
un cuestionario para el análisis de la situación inicial (que ha sido realizado en diferentes capítulos del Módulo de Biblioteconomía), una definición de objetivos a largo plazo, sugerencias de iniciativas que se pueden emprender para conseguirlos, sugerencias para la identificación de las tareas implícitas y una serie de impresos para simplificar las tareas de planificación. 5
Al elaborar el proyecto de la biblioteca, habrá que tener en cuenta los siguientes aspectos:
Es una fase esencial porque condiciona el resto del trabajo. Realizar un análisis de la situación de partida permitirá obtener un retrato lo más fiel posible de la realidad, que lleve a formular objetivos ajustados a los recursos con los que cuenta el centro y la zona. A lo largo de varios capítulos del curso se ha ido realizando un análisis bastante exhaustivo de la situación de la biblioteca escolar en lo relativo a:
Además, se han estudiado:
El análisis de la situación que se ha ido realizando a lo largo de este curso está organizado por temas (instalaciones, fondos, funcionamiento y actividad pedagógica).
En el caso de los cuestionarios cerrados (CUESTIONARIOS 1, 2 , 3 y 4) las preguntas están formuladas de tal modo que aquéllas cuya respuesta es negativa indican los aspectos sobre los que hace falta intervenir.
En el caso del análisis de los proyectos del centro y de la problemática
existente en relación con la lectura, el análisis es, por su naturaleza,
de carácter abierto. (DINAMIZACIÓN DE
LA BIBLIOTECA: EJERCICIO PRACTICO A1)
Es conveniente realizar un análisis creativo de todas esas respuestas
con el fin de constatar las principales carencias, su repercusión en la
biblioteca y en el centro, las oportunidades de actuación para modificar
la situación y las posibles respuestas de la biblioteca.
Para ello se puede utilizar el Cuadro 1 (Síntesis del estudio de la situación inicial). En este análisis es importante tomar en consideración tanto la información objetiva obtenida mediante los cuestionarios como las impresiones subjetivas, que ofrecen una perspectiva diferente.
Una vez analizados los resultados, será necesario redactar un breve informe de síntesis de una o dos páginas, que formará parte del proyecto y que servirá para contrastar con la evaluación de resultados en el futuro.
"Las bibliotecas son reflejo de la diversidad y características de las comunidades a las que prestan sus servicios. Un servicio óptimo no puede medirse simplemente con cifras, sino que está basado en la adecuación de los roles de la biblioteca con las necesidades y expectativas de su comunidad. Según las comunidades van cambiando, así lo hacen sus bibliotecas."6
En el capítulo "Las bibliotecas escolares en el contexto educativo" del módulo de Biblioteconomía se analizaron las funciones que debe cumplir la biblioteca escolar. Garantizar dichas funciones supone establecer unos objetivos que respondan a las características y necesidades de los usuarios, tengan en cuenta los recursos con que se cuenta y orienten las actuaciones que se emprendan.
Nos ha parecido útil ofrecer una propuesta de cuatro objetivos a largo plazo, para orientar y facilitar el trabajo de los profesores participantes en el curso, que deberán concretar las iniciativas dirigidas a su consecución. Estos objetivos son:
El orden indicado no implica ningún tipo de prioridad. De hecho, en la biblioteca escolar el objetivo principal es el último, aunque los anteriores contribuyan indiscutiblemente a su consecución.
Las iniciativas que se sugieren a continuación conducirán a la consecución de los cuatro objetivos en un plazo de tiempo razonable. Proponemos que cada centro seleccione aquéllas que considere más apropiadas a su situación actual, pensando en su realización a lo largo de uno o dos cursos escolares.
A lo largo de este curso se ha propuesto la realización de alguna de estas iniciativas en forma de ejercicio obligatorio o de actividad opcional.
En esos casos, junto a la formulación de cada una de ellas, se incluye entre paréntesis la referencia y se establece un enlace con el ejercicio correspondiente; esto permitirá retomar los datos obtenidos o, incluso, basarse en las orientaciones ofrecidas en dichos ejercicios para emprender su realización.
Cada una de las iniciativas sugeridas lleva consigo toda una serie de actividades y tareas muy concretas. Para empezar a trabajar, es necesario identificar todas estas tareas implícitas.Por ejemplo, para "elaborar un plan priorizado de compra de documentos nuevos en diferentes soportes, teniendo en cuenta las posibles carencias de la biblioteca y las necesidades manifestadas por profesores y alumnos", habrá que dar los siguientes pasos:
A la hora de planificar es conveniente identificar todas estas tareas implícitas, pues habrá que hacer una estimación del tiempo necesario para su realización y valorar si se repartirá el trabajo entre varias personas o habrá un único responsable. Sin embargo, al redactar el proyecto se puede optar por enunciar tan sólo las iniciativas e identificar las tareas implícitas en el momento de emprender cada una de ellas.
Ante todas estas iniciativas con sus correspondientes tareas, lo lógico será preguntarse por dónde empezar. Es conveniente ordenar el trabajo y saber qué es lo que va antes y después, ya que no se puede abordar todo en el mismo momento. Para establecer prioridades a la hora de ordenar el trabajo y decidir por dónde se va a empezar, es interesante que una vez seleccionadas las iniciativas a emprender, se clasifiquen en "imprescindibles" y "deseables".
Además, se debe decidir quién o quiénes se van a a ocupar de cada una de las tareas. Muchas de las actividades se podrán realizar en paralelo pues puede haber un responsable para cada una de ellas; también se puede contar con equipos de alumnos y alumnas que colaboren en su realización. Por otro lado, es necesario calcular el periodo en que se desea concluir cada una de las iniciativas.
Es conveniente ser muy realista en cuanto a los plazos. Es mejor emprender
pocas iniciativas en un principio y completarlas con otras en el caso
de que las primeras se realicen antes de lo previsto.
Todos estos datos se deben reflejar en un cuadro-resumen
para cada uno de los objetivos. Por otro lado, puede ser práctico utilizar
un cuadro para la planificación de las tareas
correspondientes a cada una de las iniciativas seleccionadas.
Para ilustrar el proceso de planificación ofrecemos el ejemplo de un proyecto de biblioteca realizado en un centro educativo de Educación Primaria.
El análisis de los resultados conseguidos debe comprobar hasta qué punto se han desarrollado las iniciativas previstas en el proyecto y cómo han contribuido a la consecución de los objetivos. Se debe analizar el impacto que han tenido en los servicios que ofrece la biblioteca y si cubren mejor las necesidades de los usuarios7. Para ello podemos utilizar varios tipos de datos:
Aunque no siempre se pueda realizar una evaluación en profundidad como la que se propone, es importante al menos analizar el grado de realización de las actividades planificadas para apreciar qué iniciativas deberemos retomar en el curso siguiente. Además, es importante aprovechar la experiencia obtenida para la planificación del trabajo en cursos sucesivos o para introducir mejoras y modificaciones en la organización de algunas de las actividades.
Analizar la situación inicial de la biblioteca y el contexto general del centro mediante el estudio de los datos recogidos con los cuestionarios propuestos en el curso y mediante la revisión de los documentos del centro. Sintetizarlos en un cuadro.
Establecer los objetivos a largo plazo. Los cuatro objetivos que se sugieren en el curso son:
Equilibrar el fondo.
Garantizar la disponibilidad de los documentos.
Difundir los fondos y hacer que circulen por el centro educativo.
Ampliar las posibilidades de uso pedagógico de la biblioteca escolar.
Seleccionar con realismo qué iniciativas se van a emprender para conseguir cada uno de los objetivos. Clasificarlas según sean imprescindibles (I) o deseables (D). Hacer un cuadro resumen. En el curso se sugieren posibles iniciativas y se ofrece un ejemplo de un centro
Determinar qué tareas hay que realizar para desarrollar cada iniciativa, establecer plazos realistas y repartir el trabajo contando con la colaboración de profesorado y alumnado. Reflejarlo en un cuadro de planificación.
Evaluar los resultados e introducir modificaciones si es necesario.